El domingo pasado hicimos otro programa de La Caja Diáfana. Aunque no intervine, ni se me menciona, estuve allí. No quise participar porque siento que este tema, "la cuestión palestina", me supera. Preferí estrenarme como contertulio/entrevistador/lo que surja con algún tema más liviano; así que, para volver a disfrutar de mis acertados comentarios y mi melodiosa voz, tendréis que esperar al programa de enero. No obstante, ahí tenéis el de diciembre.
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miércoles, 20 de diciembre de 2023
La radio
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miércoles, 31 de enero de 2018
Cinco cosas que no me gustan de Asturias
Llevo ya más de diez años viviendo en Gijón, y creo que venirnos a vivir aquí es la mejor decisión que hemos tomado en la vida. No obstante, no todo es maravilloso. He aquí un listado de las cosas que no me gustan:
1- La gente (I). La gente, así en general, es un poco maleducada, al menos para el estándar madrileño. Es bastante común que se dirijan a ti lanzándote una pregunta así, directamente, sin un oíste, un perdona o un disculpe. Esto me ocurrió especialmente aquella temporada que estuve de reponedor en una gran superficie. Estaba ahí, colocando mis postres lácteos, y una voz a mi espalda decía, por ejempo: ¿Ónde tienes las fesorias? ¿Y se supone que yo tengo que saber que se dirige a mí?
2- La gente (II). La gente, así en general, es un poco maleducada. Por ejempo: dos personas se encuentran cuando una entra y otra sale, en la puerta de un local comercial. Da igual que sea un bar, una frutería o un salón de belleza. Estas dos personas se conocen y hace mucho tiempo que no se ven, así que se paran a charlar y a contarse sus cosas. No se han dado cuenta, pero están en la puta puerta, así que cuando una tercera persona quiere entrar o salir del local, esta tercera debe llamar la atención de las dos primeras para que se aparten y dejen paso. Hasta aquí, todo normal: pasa en las mejores familias. En un lugar civilizado, las dos primeras se mantendrían ya apartadas, permitiendo el paso de quien quiera entrar y salir del local. Aquí, al menos en Gijón, no. Aquí, después de dejar pasar a la tercera, las dos primeras recuperan su posición inicial, movimiento que se repetirá después de la cuarta, la quinta y la sexta. A la séptima ya, encima, las dos primeras empezarán a poner mala cara cada vez que alguien les interrumpa su conversación para entrar o salir. No siempre es así, claro, pero esto es mucho más frecuente de lo que debería.
3- La gente (III). Esto ya no es mala educación, sino usos sociales totalmente distintos de los de mi lugar de origen. Aquí la gente toca a los niños. Vas andando por la calle con un niño o bebé en su silla o su carrito, y cualquier desconocido (especialmente ancianos) se pone a hacerles monerías, le ofrece caramelos (aunque sea demasiado pequeño para eso), y le hacen cosquillas, le pellizcan las mejillas, o cualquier otro tipo de carantoña. La primera vez que me pasó fue horrible.
4- La gente (IV). Es curioso que, viendo en el punto 2 lo que molesta que se interrumpan las conversaciones en las puertas, no tengan reparo alguno en interrumpir conversaciones en otro ámbito. Es decir: estás tomando un café charlando con alguien, y de repente llega otra persona, saluda a ese alguien, y se ponen a charlar tranquilamente. Una conversación a la que no se te invita sobre un tema del que no tienes el más mínimo conocimiento.
5- La gente (V). Yo esto lo achaco a que aquí no hay metro: no hay carteles en ningún sitio que indiquen que hay que dejar salir antes de entrar. En consecuencia, eso de pararse en la puerta y dejar que salga alguien se practica mucho menos de lo que debería.
A ver lo que tardan ahora mis amigos y conocidos asturianos en darme de palos...
1- La gente (I). La gente, así en general, es un poco maleducada, al menos para el estándar madrileño. Es bastante común que se dirijan a ti lanzándote una pregunta así, directamente, sin un oíste, un perdona o un disculpe. Esto me ocurrió especialmente aquella temporada que estuve de reponedor en una gran superficie. Estaba ahí, colocando mis postres lácteos, y una voz a mi espalda decía, por ejempo: ¿Ónde tienes las fesorias? ¿Y se supone que yo tengo que saber que se dirige a mí?
2- La gente (II). La gente, así en general, es un poco maleducada. Por ejempo: dos personas se encuentran cuando una entra y otra sale, en la puerta de un local comercial. Da igual que sea un bar, una frutería o un salón de belleza. Estas dos personas se conocen y hace mucho tiempo que no se ven, así que se paran a charlar y a contarse sus cosas. No se han dado cuenta, pero están en la puta puerta, así que cuando una tercera persona quiere entrar o salir del local, esta tercera debe llamar la atención de las dos primeras para que se aparten y dejen paso. Hasta aquí, todo normal: pasa en las mejores familias. En un lugar civilizado, las dos primeras se mantendrían ya apartadas, permitiendo el paso de quien quiera entrar y salir del local. Aquí, al menos en Gijón, no. Aquí, después de dejar pasar a la tercera, las dos primeras recuperan su posición inicial, movimiento que se repetirá después de la cuarta, la quinta y la sexta. A la séptima ya, encima, las dos primeras empezarán a poner mala cara cada vez que alguien les interrumpa su conversación para entrar o salir. No siempre es así, claro, pero esto es mucho más frecuente de lo que debería.
3- La gente (III). Esto ya no es mala educación, sino usos sociales totalmente distintos de los de mi lugar de origen. Aquí la gente toca a los niños. Vas andando por la calle con un niño o bebé en su silla o su carrito, y cualquier desconocido (especialmente ancianos) se pone a hacerles monerías, le ofrece caramelos (aunque sea demasiado pequeño para eso), y le hacen cosquillas, le pellizcan las mejillas, o cualquier otro tipo de carantoña. La primera vez que me pasó fue horrible.
4- La gente (IV). Es curioso que, viendo en el punto 2 lo que molesta que se interrumpan las conversaciones en las puertas, no tengan reparo alguno en interrumpir conversaciones en otro ámbito. Es decir: estás tomando un café charlando con alguien, y de repente llega otra persona, saluda a ese alguien, y se ponen a charlar tranquilamente. Una conversación a la que no se te invita sobre un tema del que no tienes el más mínimo conocimiento.
5- La gente (V). Yo esto lo achaco a que aquí no hay metro: no hay carteles en ningún sitio que indiquen que hay que dejar salir antes de entrar. En consecuencia, eso de pararse en la puerta y dejar que salga alguien se practica mucho menos de lo que debería.
A ver lo que tardan ahora mis amigos y conocidos asturianos en darme de palos...
jueves, 27 de julio de 2017
Viajar en tren
Coincidíamos todos los días, o casi, en el tren. En el de las 7:21 o en el de las 7:33, al menos tres veces por semana íbamos juntos. Como los dos llevábamos bicicleta coincidíamos en la misma puerta del mismo vagón. Al segundo o tercer día empezamos a saludarnos: "hola", "hola". Todos los días. Supongo que los dos teníamos ganas de entablar conversación con el otro; al menos, yo sí quería hablar con él, pero nunca he sido capaz de iniciar una conversación con un desconocido. En el tren de vuelta nunca, o casi nunca, coincidíamos. Solo algunas veces, cuando yo iba tarde y cogía el tren de las 14:46.
Un día, sin embargo, se subió en el tren de las 14:26, y encima no lo hizo en nuestra parada, sino en la siguiente. Eso dio pie a un "¿qué haces tú aquí?", o algo así le dije. Y hasta ahora.
****
- Los que están fumando en el andén y suben al tren soplando una enooooorme bocanada de humo.
- Los que no se apartan para dejar salir antes de entrar.
- Los que entran y se quedan parados en el medio, estorbando a más no poder.
- Los que ocupan los lugares o asientos reservados para sillas de ruedas, minusválidos, carritos de bebé, bicicletas.
- Los que hablan a gritos por el móvil.
- Los que entran a toda prisa en el tren, y lo recorren buscando un asiento libre, y cuando lo encuentran se lanzan a él como cuervos a los ojos de una cabra muerta.
- Los que tienen que salir del tren por la puerta más cercana a la salida de la estación, como si les fuera a estallar la cabeza por recorrer esos cinco metros de diferencia por el andén y no por el interior del vagón.
****
Se han encontrado esta mañana en el vagón. Uno venía desde Gijón, el otro se ha subido en Serín. Se saludan, y comentan algún tipo de evento musical al que uno acudió y el otro no. Le muestra un par de grabaciones en el móvil, al amigo y de paso a todos los demás viajeros. Comentan cosas sobre sus trabajos, sus horarios. Y de pronto mencionan el suceso que ha conmocionado a Gijón este verano, y resulta que conocen a uno de los autores. No presto mucha atención a lo que dicen. Me parece que, de alguna manera, intentan disculparlo: la mitad de lo que dice la prensa es mentira, y además el chaval lo ha pasado muy mal en la vida.
Al llegar a Lugo de Llanera, el tren siempre se detiene para dejar pasar al Alvia. Cuatro o cinco minutos, nada más. Ellos aprovechan para abrir la puerta del vagón y compartir un cigarrillo. Uno, el más bajo, más fornido, rapado, con camiseta y pantalón de chándal, no sale del vagón, pero saca el brazo como intentando alejar el cigarrillo de la puerta. El otro, más alto y delgado, con camisa y una cadena sujetando su cartera, sale del vagón y se aleja uno o dos metros. Acaban el cigarro y vuelven a sentarse.
¿Qué tendrán, 20, 25 años?
jueves, 16 de febrero de 2017
Feve
Hace un mes, poco más o menos, quise desplazarme un viernes por la noche a Avilés. Iba a asistir a un concierto, y tenía la alevosa intención de beber entre una y quince cervezas, por lo cual decidí desplazarme en transporte público y no conduciendo mi propio vehículo. Entiendo que hasta ahí es todo bastante razonable, ¿no?
Como nunca he ido a Avilés en tren ni en autobús, intenté informarme en internet. Mi primera intención fue desplazarme con Feve, dado que no hay línea directa de Cercanías Renfe de Gijón a Avilés, y la estación de autobuses me queda un rato más lejos. Una primera búsqueda en google me llevó a esta página. Así, a primera vista, parece fiable. El problema es que no funciona.
Ese buscador de feve me daba como resultado que no se puede ir de Gijón a Avilés, ni directamente ni haciendo transbordo; lo cual, según esto, es mentira.
Así que fui en autobús.
Pero me sentó mal, así que encontré esta página y dejé un mensaje explicando lo que me había pasado.
Y me olvidé del tema: fui al concierto, lo pasé muy bien, me tomé más de dos cervezas y menos de catorce, y me llevaron en coche de vuelta a casa. Todo bien.
El martes siguiente recibí un mensaje de correo, que decía esto:
Estimado Sr. Nubian Singer
Puede que esté entrando en la antigua página web de Feve, que no está disponible.
Debe entrar a través de la página oficial de Renfe.
Reciba un cordial saludo.
Y digo yo:
A ver, carajo, la página está disponible. Si no estuviera disponible, yo no habría accedido a ella. Lo que ocurre es que no funciona. Y no solo está disponible, sino que es el primer resultado que arroja Google. Así que quizá alguien en Renfe, o Feve, o lo que sea, debería eliminar la página, y hacer las gestiones que correspondan para que el primer resultado de Google sea un buscador activado.
Que parece como si quisieran que feve funcionase mal aposta.
Como nunca he ido a Avilés en tren ni en autobús, intenté informarme en internet. Mi primera intención fue desplazarme con Feve, dado que no hay línea directa de Cercanías Renfe de Gijón a Avilés, y la estación de autobuses me queda un rato más lejos. Una primera búsqueda en google me llevó a esta página. Así, a primera vista, parece fiable. El problema es que no funciona.
Ese buscador de feve me daba como resultado que no se puede ir de Gijón a Avilés, ni directamente ni haciendo transbordo; lo cual, según esto, es mentira.
Así que fui en autobús.
Pero me sentó mal, así que encontré esta página y dejé un mensaje explicando lo que me había pasado.
Y me olvidé del tema: fui al concierto, lo pasé muy bien, me tomé más de dos cervezas y menos de catorce, y me llevaron en coche de vuelta a casa. Todo bien.
El martes siguiente recibí un mensaje de correo, que decía esto:
Estimado Sr. Nubian Singer
Puede que esté entrando en la antigua página web de Feve, que no está disponible.
Debe entrar a través de la página oficial de Renfe.
Reciba un cordial saludo.
Y digo yo:
A ver, carajo, la página está disponible. Si no estuviera disponible, yo no habría accedido a ella. Lo que ocurre es que no funciona. Y no solo está disponible, sino que es el primer resultado que arroja Google. Así que quizá alguien en Renfe, o Feve, o lo que sea, debería eliminar la página, y hacer las gestiones que correspondan para que el primer resultado de Google sea un buscador activado.
Que parece como si quisieran que feve funcionase mal aposta.
viernes, 4 de noviembre de 2016
La mujer desagradable
Lo primero que me llamó la atención de ella fue el chicle. Masticaba el chicle con la boca abierta, y en el largo pasillo de hormigón resonaba el eco de sus mandíbulas estrujando el chicle cada ver que mordía.
Luego su voz, ligeramente ronca, quizá gastada por hablar siempre a gritos. Reclamaba la atención de su acompañante, mirando a un niño, probablemente su nieto, aprendiendo a nadar en la piscina.
Ahí ya pensé que esa mujer era muy desagradable.
Otro día entramos detrás de ella en la piscina. Nos asignaron una taquilla debajo de la suya. Y ahí, la señora, guardando sus pertenencias en la taquilla, mientras el pequeño y yo esperábamos a que se quitara de en medio para acceder a la nuestra, se lo tomaba con calma.
Ahí yo ya le había cogido tirria.
Y entonces cierra su taquilla, y se pone a hablar a voces con otra mujer, sin moverse. Y el niño y yo detrás, a un lado, esperando que se aparte.
Entonces ya echaba de menos el bate de béisbol.
Luego su voz, ligeramente ronca, quizá gastada por hablar siempre a gritos. Reclamaba la atención de su acompañante, mirando a un niño, probablemente su nieto, aprendiendo a nadar en la piscina.
Ahí ya pensé que esa mujer era muy desagradable.
Otro día entramos detrás de ella en la piscina. Nos asignaron una taquilla debajo de la suya. Y ahí, la señora, guardando sus pertenencias en la taquilla, mientras el pequeño y yo esperábamos a que se quitara de en medio para acceder a la nuestra, se lo tomaba con calma.
Ahí yo ya le había cogido tirria.
Y entonces cierra su taquilla, y se pone a hablar a voces con otra mujer, sin moverse. Y el niño y yo detrás, a un lado, esperando que se aparte.
Entonces ya echaba de menos el bate de béisbol.
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viernes, 1 de julio de 2016
Lágrimas
Pregunta dónde es el juicio. Mi compañero mira la citación y le dice:
este juicio se ha suspendido, no hemos podido citar al denunciado.
Intentamos avisarla ayer, para evitarle el viaje, pero no tenemos su
teléfono.
Y entonces empieza a llorar.
Le decimos que espere, que vamos a citarla para otro día. Y mientras espera, llora, y mientras llora, nos cuenta las perrerías que le hace su vecino: le tiene la puerta llena de aceite y de escupitajos, la escalera llena de colillas. Dejó un hueso de no se sabe qué en la maceta, y aquello estuvo lleno de moscas un montón de tiempo.
El denunciado suele estar en casa, pero cuando vamos del juzgado o de la policía a citarle no abre la puerta. Si no le citamos, no puede haber juicio.
Al final nos cuenta que suele pedir en un supermercado. Sabiendo esto, quizá la policía pueda dar con él y citarlo. Le caerá una multa, que no pagará. Entonces se sustituirá por una pena de privación de libertad: localización permanente. Lo que antes era arresto domiciliario. Pasará un tiempo sin salir de casa, o no, y luego todo seguirá igual.
***
Llega, con los ojos llorosos, cuarenta minutos antes del juicio. Pide un abogado de oficio y protección: es el denunciante, y dice que recibió una paliza que casi lo dejan ciego.
Cuando le digo que es demasiado tarde para pedir nada se le escapa una lágrima. Se va, diciendo que no va a testificar. Que tiene miedo.
Un rato después aparece de nuevo. Pregunta dónde es la sala de vistas.
¿Asistirá al juicio? ¿O es que quiere alejarse de la sala de vistas para no encontrarse con su agresor?
Y entonces empieza a llorar.
Le decimos que espere, que vamos a citarla para otro día. Y mientras espera, llora, y mientras llora, nos cuenta las perrerías que le hace su vecino: le tiene la puerta llena de aceite y de escupitajos, la escalera llena de colillas. Dejó un hueso de no se sabe qué en la maceta, y aquello estuvo lleno de moscas un montón de tiempo.
El denunciado suele estar en casa, pero cuando vamos del juzgado o de la policía a citarle no abre la puerta. Si no le citamos, no puede haber juicio.
Al final nos cuenta que suele pedir en un supermercado. Sabiendo esto, quizá la policía pueda dar con él y citarlo. Le caerá una multa, que no pagará. Entonces se sustituirá por una pena de privación de libertad: localización permanente. Lo que antes era arresto domiciliario. Pasará un tiempo sin salir de casa, o no, y luego todo seguirá igual.
***
Llega, con los ojos llorosos, cuarenta minutos antes del juicio. Pide un abogado de oficio y protección: es el denunciante, y dice que recibió una paliza que casi lo dejan ciego.
Cuando le digo que es demasiado tarde para pedir nada se le escapa una lágrima. Se va, diciendo que no va a testificar. Que tiene miedo.
Un rato después aparece de nuevo. Pregunta dónde es la sala de vistas.
¿Asistirá al juicio? ¿O es que quiere alejarse de la sala de vistas para no encontrarse con su agresor?
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martes, 14 de octubre de 2014
Vuelva usted mañana
El pasado día 10 de septiembre de 2014, miércoles, cesé como funcionario interino de la administración de justicia. O sea, me quedé en paro. Uno o dos días después acudí a lo que antes era el INEM, y ahora no sé cómo se llama. Allí me informaron que al haber cobrado las vacaciones, en vez de haberlas disfrutado, aún no podía solicitar la prestación. Así que debía esperar al día 21 de septiembre.
El día 22 de septiembre, lunes (o quizá fuera el martes 23, no recuerdo bien) acudí de nuevo al servicio público de empleo. Allí el funcionario que me atendió me indicó que, al no haber disponer de la tarjeta de desempleado, no podía solicitar la prestación, si bien podía solicitarla a otro funcionario y luego, con la tarjeta, volver a él para gestionar la solicitud.
Mientras esperaba que llamaran mi número para solicitar la susodicha tarjeta, el funcionario se acercó a mí y me informó de que, dado que la administración de Cantabria no había subido a internet el certificado de empresa, sería imposible dar curso a la solicitud. Me aconsejó que llamara a dicha administración para exigir tal trámite, y que una vez "subido a internet" el certificado pidiera cita para solicitar la prestación. Y van dos visitas infructuosas al servicio de empleo.
Llamé a la Dirección General de Justicia de Cantabria, y expliqué la situación a la funcionaria correspondiente. Tal funcionaria me explicó que ellos no suben el certificado de empresa a internet; nunca lo hacen porque no disponen de la aplicación necesaria para hacerlo. Y se sorprendió de la exigencia del funcionario de empleo: en Santander nunca nadie les ha contado una situación similar. Acordó enviarme el certificado de empresa por correo postal.
El certificado de empresa nunca llegó por correo postal, así que llamé de nuevo a Cantabria y me lo enviaron por correo electrónico. Pedí cita de nuevo el el servicio público de empleo, y antes incluso de ir me llamó el funcionario que me atendió la segunda vez: que no me molestara en ir, porque no habían subido el certificado de empresa a internet y así no se podía hacer nada. Ahí sí que me puse un poco nervioso, y llegué a utilizar un lenguaje inadecuado hablando con el funcionario, pero es que entre unos y otros me veía sin prestación.
Después de todo esto, por fín acordé con el funcionario del SEPE que podría tramitarlo con el certificado en papel, aunque antes tuvo que preguntar a su superior. A todo esto, yo no tenía el certificado original: tenía una copia enviada por e-mail que no me iba a servir para nada. Así que un miércoles llamé, otra vez, a la Dirección General de Justicia de Cantabria, donde me aseguraron que ese mismo día me lo enviaban por correo urgente. Por otro lado, la semana siguiente yo tenía que salir de viaje por unos asuntos que no vienen al caso.
Tenía cita para el viernes solucionarlo todo en el servicio público de empleo. Pero el puñetero certificado no llegó. En el servicio de empleo hablé con otro funcionario, que al escuchar mi triste historia consultó con el que me había atendido y telefoneado anteriormente. Al principio el funcionario estaba dispuesto a abrir el expediente y dejarlo pendiente de presentar el certificado, que yo suponía que llegaría ese mismo viernes, al haber sido enviado urgente el miércoles anterior. Pero después de hablar con el funcionario anterior, ambos me explicaron que no podían dejar pendiente de presentar un papel que yo aún no tenía, y que por lo que ellos sabían lo mismo podía llegar ese viernes que nunca.
Cuando fui a pedir cita otra vez (y van cuatro) el maravilloso sistema telemático de cita previa del servicio público de empleo me la dio para el lunes a las 12. Y yo el lunes tenía que salir de viaje.
Como no me quedaba otro remedio, el lunes madrugué, a las 9:15 horas estaba en Santander para pedir en mano el certificado. Los funcionarios se sorprendieron bastante, me entregaron el papel en cuestión y salí para Gijón otra vez.
Y ya, por fin, con el papel original sellado y firmado, pude gestionar la solicitud y salir hacia Madrid tres horas y media más tarde de lo planeado, y con 350 Km de coche encima.
sábado, 4 de octubre de 2014
La foto
La semana pasada hablaba de esta foto:
No parece que fuera primavera. No obstante, todo lo demás pasó como lo cuento. O al menos así lo recuerdo.
No parece que fuera primavera. No obstante, todo lo demás pasó como lo cuento. O al menos así lo recuerdo.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Miércoles de primavera
Yo pasaba por ahí todos los miércoles.
Todos los miércoles les veía ahí, abrazados. Él apoyado en la verja del instituto, ella frente a él. Besándose.
Siempre estaban besándose. Y cuando no se besaban, estaban abrazados. Durante todo el curso.
Ese año me dio por llevar una cámara de fotos mientras caminaba por la calle. Iba haciendo fotos, casi siempre sin encuadrar, a veces sin mirar siquiera. Siempre que pasaba frente al instituto y les veía echaba de menos la cámara, quería hacerles la foto.
Sería mayo, o quizá junio ya. Pasé con la cámara preparada: sabía dónde estarían y qué estarían haciendo. Sin embargo, precisamente aquel miércoles de mayo (o quizá junio ya) no estaban besándose, ni abrazados. Estaban enfadados, a más un metro el uno del otro. Hice la foto de todas formas.
Volví a pasar por allí una o dos veces más. No volví a verlos.
Todos los miércoles les veía ahí, abrazados. Él apoyado en la verja del instituto, ella frente a él. Besándose.
Siempre estaban besándose. Y cuando no se besaban, estaban abrazados. Durante todo el curso.
Ese año me dio por llevar una cámara de fotos mientras caminaba por la calle. Iba haciendo fotos, casi siempre sin encuadrar, a veces sin mirar siquiera. Siempre que pasaba frente al instituto y les veía echaba de menos la cámara, quería hacerles la foto.
Sería mayo, o quizá junio ya. Pasé con la cámara preparada: sabía dónde estarían y qué estarían haciendo. Sin embargo, precisamente aquel miércoles de mayo (o quizá junio ya) no estaban besándose, ni abrazados. Estaban enfadados, a más un metro el uno del otro. Hice la foto de todas formas.
Volví a pasar por allí una o dos veces más. No volví a verlos.
domingo, 13 de octubre de 2013
Una chorrada
¡Salgo en Google Maps!
Adivine quién, de entre los peatones que aparecen en la imagen, es el autor de este blog...
Sí, es una chorrada. Pero me hacía gracia compartirlo.
Adivine quién, de entre los peatones que aparecen en la imagen, es el autor de este blog...
Sí, es una chorrada. Pero me hacía gracia compartirlo.
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viernes, 8 de marzo de 2013
Actividades extra escolares
Hace alrededor de dos meses empecé a llevar a mis hijos a una actividad extra escolar Encajaba bien en la agenda, solo nos quedaba una hora muerta, y pensé que sería buena idea pasar ese rato en la biblioteca con ellos. El primer día llegamos a la biblioteca, y no podemos entrar en la sala infantil porque se está desarrollando una actividad de animación a la lectura: cuenta cuentos. Me digo: vaya, qué mala suerte.
La semana siguiente volvemos, y nos encontramos con lo mismo. Mientras la bibliotecaria atiende una llamada telefónica, mis hijos miran a la cuenta cuentos desde el otro lado de la puerta de cristal. Evidentemente, viendo a la intérprete de lado, y sin oír el cuento, en seguida dejan de prestar atención y empiezan a comportarse como corresponde a personas de su edad. Yo, mientras, espero a que la bibliotecaria acabe de atender la llamada telefónica. Al poco, cuando los niños estaban jugando con una estantería en forma de cono, o más bien de abeto, situada al lado de la sala infantil y sin fijar al suelo, aparece otra bibliotecaria que me advierte de que mis hijos podrían estar en peligro jugando con esa estantería. Yo le respondo que en cuanto nos atiendan nos vamos. Y ella me da a entender que si estoy allí, lo estoy viendo y no hago nada, como ocurra una desgracia la biblioteca no se hará responsable. Yo le digo que sí, que vale. Y ella pasa mil de mí y de mi consulta.
Por fin la otra cuelga el teléfono, y por fin me entero de que los cuenta cuentos se celebran todas las semanas, el mismo día a la misma hora, y que yo lo habría sabido si hubiera consultado en internet o en los carteles informativos que hay a mi espalda. Yo me cabreo y le pregunto cómo poner una queja.
Así que la puse. Desgraciadamente no conservo el texto de mi queja, pero venía a exponer que me parece mal que, para promocionar la lectura entre los niños, se cierre la sala infantil de la biblioteca. Que lo importante es el préstamo de libros, y lo demás puede estar muy bien, pero es secundario.
Y ha tardado, pero por fin me ha llegado respuesta del Ayuntamiento. Copio y pego:
"Estimado Sr.:
Vista su reclamación por esta ocupada la sala infantil de la biblioteca de la Calzada por actividad de cuentacuentos y siguiendo las indicaciones de la Alcaldía, le comunico lo siguiente:
El cometido básico y fundamental de toda biblioteca pública es, tal y como usted mismo apunta, facilitar el acceso a los libros y a la lectura, ya sea para el estudio, la consulta o para el préstamo de cualquier tipo de documentos disponibles y por lo tanto ésta es también la función principal de la Red Municipal de Bibliotecas.
Sin embargo, desde hace décadas, todos las organizaciones profesionales, tanto nacionales como internacionales aconsejan la puesta en marcha de actividades de animación a la lectura que promuevan el acercamiento de los libros a sus lectores potenciales, haciendo especial hincapié en las destinadas a crear el hábito lector entre los más jóvenes.
Con este marco de referencia, y como respuesta además a una importante y contrastada demanda, que como servicio público estamos obligados a intentar satisfacer, la Red Municipal de Bibliotecas programa en todos sus puntos de servicio una serie de actividades de animación a la lectura tanto para el público infantil como adulto, teniendo siempre presente que se trata de un servicio complementario (alrededor del 1,6 % del número total de horas de apertura de cada una de las bibliotecas).
Por otra parte en todas las bibliotecas y en la web de las bibliotecas municipales (http://bibliotecas.gijon.es/) se pueden consultar los calendarios de estas actividades, para información general, no solo para usuarios interesados, sino también para aquellos que quieren evitar coincidencias no deseadas.
Lamentando sinceramente la contrariedad que pudo causarle a usted y a sus hijos no poder utilizar la sala infantil en el momento de su elección, esperamos acepte las explicaciones intentando evitar así que se vuelvan a repetir este tipo de incidencias.
Agradecemos su confianza y dejamos constancia de su reclamación registrada con el núm. 2XXXXXXXX9 que junto con las de otros ciudadanos, nos ayuda en nuestro objetivo de conseguir una mayor calidad en los servicios que prestamos.
Lo que le comunico a los efectos prevenidos en el art. 126.3 del Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Pleno del Ayuntamiento de Gijón/Xixón."
Pues me parece mal.
La biblioteca de La Calzada está en un Centro Municipal Integrado, que es un edificio muy grande en el que hay muchas aulas. Siempre hay al menos una vacía: los cuenta cuentos se pueden realizar fuera de la biblioteca.
Y ahora resulta que, antes de ir a la biblioteca, tienes que consultar si estará disponible o no. Por que puede ser que esté abierta, pero no puedas usarla por no haber consultado antes en internet o en los puñeteros carteles de la propia biblioteca.
A ver, que es cierto que me cabreo porque me chafan el plan, porque si hace buen tiempo echamos esa hora en el parque, pero si llueve (y en Gijón a veces llueve), nos tenemos que quedar en la entrada del Centro Municipal Integrado haciendo nada (no toques, no corras, no grites...) esperando que llegue la hora de subir al cuarto piso. Pero eso no quita que me parezca mal que cierren la sala infantil de la biblioteca. Que te avisen de que la culpa será tuya si se cae la estantería que ellos han colocado mal. Y otras cosas que han ocurrido antes, como que te echen de la biblioteca si vas a estudiar, porque para eso hay un aula de estudio más arriba.
La semana siguiente volvemos, y nos encontramos con lo mismo. Mientras la bibliotecaria atiende una llamada telefónica, mis hijos miran a la cuenta cuentos desde el otro lado de la puerta de cristal. Evidentemente, viendo a la intérprete de lado, y sin oír el cuento, en seguida dejan de prestar atención y empiezan a comportarse como corresponde a personas de su edad. Yo, mientras, espero a que la bibliotecaria acabe de atender la llamada telefónica. Al poco, cuando los niños estaban jugando con una estantería en forma de cono, o más bien de abeto, situada al lado de la sala infantil y sin fijar al suelo, aparece otra bibliotecaria que me advierte de que mis hijos podrían estar en peligro jugando con esa estantería. Yo le respondo que en cuanto nos atiendan nos vamos. Y ella me da a entender que si estoy allí, lo estoy viendo y no hago nada, como ocurra una desgracia la biblioteca no se hará responsable. Yo le digo que sí, que vale. Y ella pasa mil de mí y de mi consulta.
Por fin la otra cuelga el teléfono, y por fin me entero de que los cuenta cuentos se celebran todas las semanas, el mismo día a la misma hora, y que yo lo habría sabido si hubiera consultado en internet o en los carteles informativos que hay a mi espalda. Yo me cabreo y le pregunto cómo poner una queja.
Así que la puse. Desgraciadamente no conservo el texto de mi queja, pero venía a exponer que me parece mal que, para promocionar la lectura entre los niños, se cierre la sala infantil de la biblioteca. Que lo importante es el préstamo de libros, y lo demás puede estar muy bien, pero es secundario.
Y ha tardado, pero por fin me ha llegado respuesta del Ayuntamiento. Copio y pego:
"Estimado Sr.:
Vista su reclamación por esta ocupada la sala infantil de la biblioteca de la Calzada por actividad de cuentacuentos y siguiendo las indicaciones de la Alcaldía, le comunico lo siguiente:
El cometido básico y fundamental de toda biblioteca pública es, tal y como usted mismo apunta, facilitar el acceso a los libros y a la lectura, ya sea para el estudio, la consulta o para el préstamo de cualquier tipo de documentos disponibles y por lo tanto ésta es también la función principal de la Red Municipal de Bibliotecas.
Sin embargo, desde hace décadas, todos las organizaciones profesionales, tanto nacionales como internacionales aconsejan la puesta en marcha de actividades de animación a la lectura que promuevan el acercamiento de los libros a sus lectores potenciales, haciendo especial hincapié en las destinadas a crear el hábito lector entre los más jóvenes.
Con este marco de referencia, y como respuesta además a una importante y contrastada demanda, que como servicio público estamos obligados a intentar satisfacer, la Red Municipal de Bibliotecas programa en todos sus puntos de servicio una serie de actividades de animación a la lectura tanto para el público infantil como adulto, teniendo siempre presente que se trata de un servicio complementario (alrededor del 1,6 % del número total de horas de apertura de cada una de las bibliotecas).
Por otra parte en todas las bibliotecas y en la web de las bibliotecas municipales (http://bibliotecas.gijon.es/) se pueden consultar los calendarios de estas actividades, para información general, no solo para usuarios interesados, sino también para aquellos que quieren evitar coincidencias no deseadas.
Lamentando sinceramente la contrariedad que pudo causarle a usted y a sus hijos no poder utilizar la sala infantil en el momento de su elección, esperamos acepte las explicaciones intentando evitar así que se vuelvan a repetir este tipo de incidencias.
Agradecemos su confianza y dejamos constancia de su reclamación registrada con el núm. 2XXXXXXXX9 que junto con las de otros ciudadanos, nos ayuda en nuestro objetivo de conseguir una mayor calidad en los servicios que prestamos.
Lo que le comunico a los efectos prevenidos en el art. 126.3 del Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Pleno del Ayuntamiento de Gijón/Xixón."
Pues me parece mal.
La biblioteca de La Calzada está en un Centro Municipal Integrado, que es un edificio muy grande en el que hay muchas aulas. Siempre hay al menos una vacía: los cuenta cuentos se pueden realizar fuera de la biblioteca.
Y ahora resulta que, antes de ir a la biblioteca, tienes que consultar si estará disponible o no. Por que puede ser que esté abierta, pero no puedas usarla por no haber consultado antes en internet o en los puñeteros carteles de la propia biblioteca.
A ver, que es cierto que me cabreo porque me chafan el plan, porque si hace buen tiempo echamos esa hora en el parque, pero si llueve (y en Gijón a veces llueve), nos tenemos que quedar en la entrada del Centro Municipal Integrado haciendo nada (no toques, no corras, no grites...) esperando que llegue la hora de subir al cuarto piso. Pero eso no quita que me parezca mal que cierren la sala infantil de la biblioteca. Que te avisen de que la culpa será tuya si se cae la estantería que ellos han colocado mal. Y otras cosas que han ocurrido antes, como que te echen de la biblioteca si vas a estudiar, porque para eso hay un aula de estudio más arriba.
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lunes, 10 de septiembre de 2012
Un poco de propaganda
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domingo, 11 de diciembre de 2011
Estampas gijonesas / Semeyes de Xixón (27)
Una auténtica bicicleta Bicicross BH. De las que ya no quedan.
Una de las manifestaciones 15M. El cartel dice:
Si no tuviese que mantener a mi familia
¡Anda que iba yo a mantener a la del patrón!
¡Anda que iba yo a mantener a la del patrón!
SRES. VECINOS:
SE RECUERDA A LOS VECINOS
QUE NO SE DEBE FUMAR EN LAS
ZONAS COMUNES ( PORTAL,
ESCALERAS, DESCANSILLOS Y
ASCENSOR )
Qué triste que estas cosas haya que recordarlas.
Recordamos a los vecinos de la prohibición de fumar en las zonas comunes y de que se debe respetar el descanso de los vecinos
Agradecemos su colaboración
Más de lo mismo.
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sábado, 10 de septiembre de 2011
Estampas gijonesas / Semeyes de Xixón (26)
Pues nada. Otra tanda de fotos sin sentido, por darle vidilla a esto.
Esto es comida que alguien dejó para los gatos callejeros. Odio a la gente que hace eso. Si te gustan los gatos, llévatelos a casa, pero no alimentes alimañas callejeras.
Un señor echando una cabezadita en el parque del Cerillero. Esta foto lleva esperando este momento casi cuatro años.
Cartel que me encontré en el portal en Castro-Urdiales. Parece pegado con chicle, sí.
Esto lo vi en el baño de una cafetería en Castro-Urdiales. Había algoque me parecía raro, y estuve un rato mirándolo hasta que lo encontré. Luego enseñé la foto a dos o tres personas más y a todos les pasaba lo mismo.
Y esto es todo por hoy. Dentro de unos meses, más. Estáis deseándolo, ¿verdad?
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viernes, 3 de junio de 2011
Estampas gijonesas / Semeyes de Xixón (25)
Otra de fotacas para que el blog se mantenga en coma, y no muera. Nada especialmente interesante, qué le vamos a hacer.
Colegio. Esta foto ya es antigua: en el prado que se ve a la izquierda ahora están construyendo (casi han acabado) una de estas guarderías modernas que llaman escuelas de educación infantil. Qué ganas de complicarlo todo.
Parque.
Autorretrato.
Y nada más, por el momento. Quizá dentro de unos meses cuente algo interesante.
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sábado, 2 de abril de 2011
Estampas gijonesas / Semeyes de Xixón (24)
Pues sigo subiendo fotos. Es una forma de mantener el blog no-muerto, ya que no puedo decir que esté vivo.
Vista desde el aula de estudio.
Casi la misma foto.
Tonteando con las pinturas en la mesa.
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domingo, 20 de marzo de 2011
Estampas gijonesas / Semeyes de Xixón (23)
No es que el blog vuelva a la vida, es solo que me he cansado de ver publicidad de plagiocefalia.es. Otra posibilidad sería quitar la publicidad del blog, claro. Probablemente acabe haciéndolo, pero ahora mismo me da pereza.
Así que rescato la antigua serie de fotos de Gijón, y publico otras tres. Aquí están:
El pasillo del aula de estudio del Centro Municipal Integrado Ateneo de la Calzada. O algo así se llama.
No recuerdo ni por qué hice esta foto. Da igual: aquí se queda.
Cerrado por coacion sindical viva la democracia.
Y no tengo nada más que decir, de momento.
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viernes, 3 de septiembre de 2010
Plagiocefalia (y II)
Entro en el supermercado con los niños, y, al ver a Sergio, una mujer me dice:
- ¡Ay! Tengo una amiga que tenía una hija que llevaba un casco como ése, y quedó estupenda.
Yo la miro, entre malhumorado e inexpresivo. Es decir, borde. La mujer se da cuenta, e insiste:
- Quiero decir que funciona muy bien...
Yo respondo, murmurando en el mismo tono que mi cara:
- Lo sé, ya vamos viendo cómo progresa.
La mujer no se rinde, intenta arreglarlo:
- Lo digo por animarte...
Bajo a un tono un poco más desagradable, y respondo:
- Gracias.
Empiezo a darme la vuelta, y la mujer remata:
- Que Dios te bendiga.
- Dios no existe, señora.
Evidentemente, la frase en cursiva no la he pronunciado. El resto es una transcripción bastante fiel de lo que ha ocurrido esta tarde. Hace ya un tiempo que debería haber escrito esto, pero he estado algo ocupado, ha pasado la tensión inicial y, sobre todo, sigo siendo el mismo vago de siempre. Como lo prometido es deuda, aquí va un pequeño resumen de lo ocurrido desde la última actualización:
1- La cabeza de Sergio no había progresado tanto como dije. Dado que yo fui a las consultas, al haber intermediarios se multiplican los errores de transmisión. Donde dije que el índice había descendido a 87 debería decir a 89.
2- El Dr. Arteaga recomienda el uso de ortesis craneal (el casco) para índices superiores a 89. Por debajo, tan cerca de la normalidad, no lo recomienda, pero tampoco lo desaconseja.
3- Aparte de Doc-Band, de la que ya hablé, hay otras dos marcas, que según el mismo Dr. Arteaga son igualmente eficaces. Una de ellas es Starband, que también es de fabricación estadounidense. Para sacar el molde de la cabeza utilizan un escáner tridimensional, y no el molde de escayola de Doc-Band; luego en vez de dos semanas son veinte días mínimo lo que tardas en recibir el casco. No recuerdo el precio, pero era unos mil euros más barato que Doc-Band. La tercera marca es Ortoibérica, que fabrica la ortesis craneal Helios. La fábrica está... en Asturias. Así que te hacen el escáner tridimensional de la cabeza del niño, y en tres días tienes el casco en las manos. De precio, menos de un tercio de una Doc-Band. Sí, habéis leído bien: aproximadamente un 67% menos.
Sabiendo que del Dr. Arteaga nos fiamos, y que dice que las tres opciones son igualmente buenas, adivinad cuál lleva Sergio...
Entre unas cosas y otras, lleva un mes con el casco. En este tiempo ha mejorado lo suficiente como para apreciarlo a simple vista: prácticamente ya no tiene nada plano en la cabeza, si bien todavía es asimétrica. De todas formas ha mejorado bastante y somos optimistas en cuanto a su progresión, aunque suponemos que deberá llevarlo todavía durante dos o tres meses más.
Y creo que ya no tengo nada más que decir sobre esto.
- ¡Ay! Tengo una amiga que tenía una hija que llevaba un casco como ése, y quedó estupenda.
Yo la miro, entre malhumorado e inexpresivo. Es decir, borde. La mujer se da cuenta, e insiste:
- Quiero decir que funciona muy bien...
Yo respondo, murmurando en el mismo tono que mi cara:
- Lo sé, ya vamos viendo cómo progresa.
La mujer no se rinde, intenta arreglarlo:
- Lo digo por animarte...
Bajo a un tono un poco más desagradable, y respondo:
- Gracias.
Empiezo a darme la vuelta, y la mujer remata:
- Que Dios te bendiga.
- Dios no existe, señora.
*** *** *** *** ***
Evidentemente, la frase en cursiva no la he pronunciado. El resto es una transcripción bastante fiel de lo que ha ocurrido esta tarde. Hace ya un tiempo que debería haber escrito esto, pero he estado algo ocupado, ha pasado la tensión inicial y, sobre todo, sigo siendo el mismo vago de siempre. Como lo prometido es deuda, aquí va un pequeño resumen de lo ocurrido desde la última actualización:
1- La cabeza de Sergio no había progresado tanto como dije. Dado que yo fui a las consultas, al haber intermediarios se multiplican los errores de transmisión. Donde dije que el índice había descendido a 87 debería decir a 89.
2- El Dr. Arteaga recomienda el uso de ortesis craneal (el casco) para índices superiores a 89. Por debajo, tan cerca de la normalidad, no lo recomienda, pero tampoco lo desaconseja.
3- Aparte de Doc-Band, de la que ya hablé, hay otras dos marcas, que según el mismo Dr. Arteaga son igualmente eficaces. Una de ellas es Starband, que también es de fabricación estadounidense. Para sacar el molde de la cabeza utilizan un escáner tridimensional, y no el molde de escayola de Doc-Band; luego en vez de dos semanas son veinte días mínimo lo que tardas en recibir el casco. No recuerdo el precio, pero era unos mil euros más barato que Doc-Band. La tercera marca es Ortoibérica, que fabrica la ortesis craneal Helios. La fábrica está... en Asturias. Así que te hacen el escáner tridimensional de la cabeza del niño, y en tres días tienes el casco en las manos. De precio, menos de un tercio de una Doc-Band. Sí, habéis leído bien: aproximadamente un 67% menos.
Sabiendo que del Dr. Arteaga nos fiamos, y que dice que las tres opciones son igualmente buenas, adivinad cuál lleva Sergio...
Entre unas cosas y otras, lleva un mes con el casco. En este tiempo ha mejorado lo suficiente como para apreciarlo a simple vista: prácticamente ya no tiene nada plano en la cabeza, si bien todavía es asimétrica. De todas formas ha mejorado bastante y somos optimistas en cuanto a su progresión, aunque suponemos que deberá llevarlo todavía durante dos o tres meses más.
Y creo que ya no tengo nada más que decir sobre esto.
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viernes, 13 de febrero de 2009
Solicitamos una Sala de Estudio en "La Calzada"
Copio y pego:
Hace tiempo que los estudiantes del barrio gijonés de La Calzada y en general, los estudiantes que viven en la zona oeste de Gijón, aspiran a tener un espacio donde estudiar acorde a sus necesidades.
En éste momento, febrero de 2009, existen tres espacios de estudio, dos insertos en bibliotecas municipales (bibliotecas de el Natahoyo y de el Ateneo) y uno específico calificado de Aula de Estudio en el "Ateneo" de La Calzada. En los tres casos, han de compartir edificio con actividades de todo tipo a parte de las actividades de biblioteca: gaita, canto coral, carpintería, percusión, bailes regionales, parchís,...que generan un alto nivel de ruido y dificultan el estudio. Las instalaciones están equipadas con mesas comunes, sillas incómodas, mala iluminación, mala ventilación, poca habitabilidad y pocas plazas (entre todas suman 60 plazas aprox.).
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lunes, 9 de febrero de 2009
Cosas que pasan II
Pues nada, otra de cartelería rara:

Transcribo:
HAY UNA LOCA CON PODERES
MENTALES LA CUIDA SU HERMANA
SI NOTAN ALGO RARO EN SU MENTE
SON ELLAS TIENEN QUE
DENUNCIARLAS AL JUZGADO
DE GUARDIA NO ■■ LA TIENE
TUTELADA LEGALMENTE SEGUN
ESTABLECE LA LEY Y ES
RESPONSABLE DE SUS ACTOS
CODIGO CIVIL LEGISLACION
VIG■ENTE -->
ART/200: ESTAN SUJETOS A
TUTELA: LOS LOCOS O DEMENTES
ART/211/220: LA TUTELA DE LOS
LOCOS CORRESPONDE AL MAYOR
AL MAYOR DE LOS HERMANOS ELLA
ART:263·264 LOS INCAPACITADOS
DEBEN RESPETO Y OBEDIENCIA AL
TUTOR | MAS INFORMACION
CODIGO CIVIL DENUNCIA EST
DOMICILIO: C/JUAN OCHOA PORTAL
Nº 15 1ºB AVILES
De esta foto poco puedo contar: el cartel estaba ahí y le hice la foto. Aunque la dirección que aparece en el cartel es de Avilés, la foto la he tomado en Gijón; no he apuntado la dirección, ni siquiera puedo decir si es en La Calzada o en el Natahoyo. El aspecto general de la fachada es éste:
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