viernes, 14 de enero de 2022

Lo que he leído en 2021

1.- ¿Que ven los astronautas cuando cierran los ojos?, de Antonio Martínez Ron

Igual recordáis que dije una vez que no me gustan los libros de cuentos. Bueno, pues este no es un libro de cuentos, sino de artículos sacados de un blog, que viene a ser, más o menos, lo mismo. A ver: es, sin duda, interesante. Lo malo es que yo seguía ese blog, así que casi todos los artículos me sonaban, aunque no los recordase. Y que, bueno, no me gustan los libros de cuentos ni los libros de artículos de un blog que ya he leído. Así que me ha costado la vida entera acabarlo.
Por lo demás, está bien. 

2.- Tempus fugit Ladrones de almas, de Javier Ruescas

Bueno, pues una novelita juvenil que me ha costado la vida entera acabarme. Y mira que es eso, juvenil: ninguna dificultad para leerla, más allá de la brutal falta de interés tanto en la trama como en los personajes.
No perdáis el tiempo.

3.- Una novela criminal, de Giancarlo de Cataldo

Empieza muy bien, pero se va deshinchando. Al final me ha costado muchísimo acabar. Especialmente, cuando cerca del final tienes dos capítulos "raros": uno es un documento judicial y otro una entrevista. Para cuando los he acabado, ya no me interesaba lo más mínimo la vida de los protagonistas y he continuado por pura cabezonería.
Es demasiado largo.

4.- Los asquerosos, de Santiago Lorenzo

La verdad es que este tuve que empezarlo dos veces, la primera no me enganchó y lo dejé tras leer un par de páginas o menos. Tiene un estilo un poco recargado, se regodea en el insulto rebuscado y eso, hasta que te haces, cuesta. Una vez que te acostumbras, se avanza con facilidad y la historia es más que interesante.
Muy recomendado.

5.- La aventura del abrigo amarillo, de Adela Torres "Daurmith"

Una novela corta la mar de entretenida. Me ha gustado tanto que ahora no quiero leer nada del Sherlock Holmes original, porque seguro que me gusta menos.

6.- Ética para inversores, de Petros Márkaris

Se supone que es novela negra, pero a mí me ha parecido más costumbrismo griego que otra cosa. La verdad, no me ha interesado nada. No me gustan, en general, las novelas narradas en presente y primera persona: me chocó mucho la primera que leí, pero pasada la novedad me resulta engorroso. También ocurre que tiene dos narradores distintos, y el primer cambio, sin avisar, lo enreda todo un poco más.
Lo peor es que me ha dejado frío.

7.- Pollo en pepitoria, de Andrés Zelada

Sigo a este autor en Twitter desde tiempos inmemoriales. También leo regularmente sus dos blogs, así que tengo la sensación de que le conozco, de que somos amigos. Totalmente falso, claro, pero la sensación está ahí. Así que cuando tuve noticia de que había publicado un libro en papel no tuve más remedio que comprarlo. Y me alegro mucho. Es una novela corta: tiene 200 páginas, pero son páginas muy pequeñitas. Se lee, literalmente, en dos viajes en tren.
No puedo decir más que que me ha gustado mucho y que la leáis.

8.- Isla, de Eva Duncan

Cogí este libro por aprovechar los gastos de envío de Pollo en pepitoria. No voy a decir que lo lamento, pero tampoco ha sido la compra del año. Me ha recordado mucho al Infinitas de Haizea M. Zubieta, que leí el año pasado, quizá por el poso juvenil que tiene. Es entretenida, sí, pero le falta algo que no sé muy bien qué es. Bueno, hay una cosa que sí echo de menos: una descripción un poco detallada del personaje que da título al libro. Me ha rechinado mucho no poder hacerme una idea clara de su aspecto físico. 
Entretenidilla, sin más. 

9.- El lejano país de los estanques, de Lorenzo Silva

Si no me equivoco, es la primera aventura de Bevilacqua y Chamorro. Me ha gustado bastante que es una verdadera investigación de un crimen, en otras novelas posteriores de estos personajes parece que la investigación pierde importancia frente a otros factores. Aquí no: es una investigación criminal por encima de todas las cosas, aún por encima del habitual lenguaje rebuscado del protagonista. Aquí casi habla como una persona normal.
Se lee en dos patadas y es más que entretenida.

10.- La caza del último ojáncano, de G. G. Lapresa

Otra novela corta de la editorial Cerbero. La compré básicamente por los mismos motivos que Pollo en pepitoria: sigo al autor en twitter y reviso con frecuencia el blog en el que ya no publica nada, y parece ser un tipo simpático. Y la novela en sí misma está muy bien. Tiene el plus de transcurrir en Cantabria y mencionar varias de sus poblaciones, y yo a Cantabria le tengo cierto cariño. En cualquier caso, es una historia de mitología revisitada que está muy bien.
Leedla. 

11.- A martillazos, de Andreu Martín

Compré este libro en la Semana Negra por dos motivos de peso: de la colección en la que se publicó ya había leído otros dos que me gustaron mucho, y uno de ellos era A navajazos, del mismo autor, y me gustó mucho. Sin embargo, este me ha gustado menos. Es un poco sangriento y cruel, y no me lo esperaba; y sobre todo, no hay un solo personaje que sea normal. Están todos tarados de una u otra manera. No obstante, Andreu Martín es un grandísimo escritor. Si no la leí del tirón es porque no me aguantaba el estómago, más por lo psiquiátrico que por lo sanguinolento. 
No es para todos los públicos.

12.- Las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle

Creo que ya he comentado alguna vez que, como norma general, no me gustan los libros de cuentos. Y el problema de este libro no es sólo que sea de cuentos, o narraciones más o menos cortas, sino que además son todo aventuras de Sherlock Holmes, que vienen a ser todas más o menos iguales. En la primera aventura aparece el personaje de Irene Adler, así que pensé que igual se desarrollaba una trama general a través de los distintos cuentos, pero no. Están incluso desordenados en el tiempo. Uno a uno sí que son entretenidos de leer, pero todos seguidos se me ha hecho un poco de bola. Eso sí, he comprobado que el pastiche de Daurmith no desmerece ni un poquito de los originales. 
Es para leer a poquitos, no seáis brutos.

13.- La Compañía Amable, de Rocío Vega

Creo que puedo afirmar que este libro ha sido la gran decepción de este año. Empecemos por el principio: en las primeras páginas reina la confusión y no me enteré de quién era cada personaje, ni quién decía qué. Y no ocurre solo ahí: también ocurre en algunos pasajes de luchas, peleas y batallas, que no me queda muy claro qué está pasando. Luego, el tono educativo o moralizante que subyace en todo el libro. Supongo que lo que pasa es que soy un señor mayor y hay ciertas cosas para las que no estoy preparado. Una de esas cosas es el tercer género gramatical que está prosperando últimamente: pero leer que "elle está cansade" me saca totalmente de cualquier sitio. ¿El problema lo tengo yo, y no el libro? Pues no digo que no, pero hay un capítulo entero así y yo no puedo con eso. Me da mucha rabia, porque sigo en twitter a la autora y tenía muchas ganas de leerla.
Supongo que soy demasiado carca para esto.

14.- La biblioteca de Max Ventura, de Leticia Sánchez Ruiz

No me ha gustado nada, y bien que lo siento, pues me consta que quien me lo regaló me parecia y lo hizo con cariño.
Una trama juvenil, casi inexistente, aderezada con un montón de palabrería y citando libros y autores clásicos, como intentando darle una pátina de erudición. Le pongo una estrella porque no puedo ponerle menos.

15.- La cara norte del corazón, de Dolores Redondo

Precuela de la trilogía del Baztán. Es un poco más de lo mismo, pero en otro sitio, aunque con abundantes flashbacks para que recordemos de quién estamos hablando.
Me ha gustado mucho más la parte moderna y americana. De toda la trilogía, las tramas relativas a la madre de la protagonista son, de lejos, lo que menos me gusta. En cualquier caso, me ha resultado muy entretenido y me ha tenido enganchado a tope.


***


Creo que esto es todo, aunque entre Goodreads y el blog me he liado un poco y no sé si se me habrá despistado alguno. Quince libros, de los cuales un tercio han sido escritos por mujeres. El que más me ha gustado, sin duda, Pollo en pepitoria. Y la mayor decepción, también sin duda, La Compañía Amable. 

A ver qué tal se me da el 2022.

domingo, 7 de marzo de 2021

Mi top cinco de personajes históricos

Hace un tiempo (meses, si no años) me copié en twitter de alguien que decía Ask me my "TOP 5" anything! Afortunadamente, tengo poquísimos seguidores en twitter, y la mitad son bots. Así que solo una persona respondió, y dijo: Your top 5 historical figures.
Así que aquí tenéis: mis cinco personajes históricos favoritos.

5.-  Alfonso XIII, el Africano,  y su nieto Juan Carlos I, el Campechano
A ver, que sí que es un poco pronto para considerar a Juan Carlos como personaje histórico, pero es que es un más que digno heredero de su pornógrafo abuelo. Me gustaría mucho saber qué cuentan los libros de historia de dentro de cien años sobre este monarca. Y del abuelo tenemos en el lado positivo su afición a la pornografía y que se largó y nos dejó la república. Ya podía haber hecho lo mismo el nieto.

4.- Blas de Lezo
Nadie sabía quién era este pollo hasta que Pérez-Reverte le dedicó un artículo, o algo así. Y de repente se puso de moda, y todo el mundo se sabía la historia del Medio Hombre y su defensa de Cartagena de Indias frente al ataque de los ingleses. Desgraciadamente, se ha convertido en un símbolo del mas rancio españolismo, pero sigue siendo un personaje de lo más interesante.

3.- Juan Bravo, Padilla y Maldonado
A ver, esto es un poco trampa porque son tres, pero es que van siempre en el mismo lote. Y aquí los pongo porque son los líderes de uno de los episodios históricos de Castilla que más me han interesado siempre. ¡Castilla comunera! Dato curioso que, desde esta revuelta de las comunidades, la palabra "comunidad" tenía una connotación muy negativa... Hasta la creación de las Comunidades Autónomas, ni más ni menos.

2.- María Pita
Porque dar a los ingleses un poco de lo suyo siempre está bien. Y porque liderar la defensa de la ciudad y cargarse a quien lidera el ataque pues está mejor todavía. Por si alguien no lo sabe, resumiendo podemos decir que, en algún momento del sigo XVI, los hijos de la pérfida Albión atacaron La Coruña en su camino a Lisboa, y en La Coruña toparon con los coruñeses y las coruñesas, que les dieron lo suyo y mandaron a pique a la Invencible Inglesa, respuesta a la fracasada Gran Armada.


1.- Fernando VII, el Deseado
Porque viene a representar todo lo malo que hay o puede haber en España. Porque engañó a todo el país, hasta el punto de que se le llamó El Deseado; porque trajo de nuevo el absolutismo y consiguió que se independizasen todos los territorios americanos, salvo Cuba y Puerto Rico. Menudo fiera, menudo cabrón. Cómo no iba a estar en el top 1 un pieza semejante.


🤓

viernes, 8 de enero de 2021

Lo que he leído en 2020

Como casi siempre, me leo las sagas desordenadas. Esta, que son sólo dos libros (de momento), también. Y la verdad es que me gustó más el segundo que el primero. No obstante, y a pesar de algunas faltas de ortografía sangrantes (del tipo "ésta cosa"), es indudablemente entretenido, repleto de personajes a los que odiar y acción trepidante (¿qué significa trepidante?).
Estupendo para amenizar viajes en tren.

Empieza muy bien. Un retrato de tres jóvenes gallegos a principios de los setenta, con sus intereses y sus planes de futuro. También es cierto que desde el principio te dice lo que va a pasar, pero a mi juicio se echa todo a perder en el momento en que empieza a narrar la historia de los asesinos: son personajes mucho menos interesantes. Y ya cuando empieza a dar detalles escabrosos de la tortura, y más aún, cuando te cuenta lo que piensa cada personaje en el momento de morir... Pues no sé. Que no me gusta, no me interesa, para qué quiero saber eso, ja ja. 
Me lo podía haber ahorrado, la verdad.

El año pasado leí La playa de los ahogados, del mismo autor y el mismo protagonista, y me pareció bien. Esta, sin embargo, me ha gustado muchísimo. Es cierto que he prescindido desde el principio de leer la definición de la palabra que titula el capítulo, ese pequeño primer párrafo que me sacaba de la historia cada poco. Solventado este pequeño escollo, la lectura fluye de maravilla. Tiene un par de trampas (¿cómo puede un experto inspector de policía pasar por alto eso?), pero a la mitad de la novela ya va cuesta abajo sin frenos, sin poder dejar de leer. Un gustazo.
Leedla, insensatos.

Pues he cometido el error de leer esta novela después de la crítica que de ella hizo mi admirada @molinos1282. Y como a ella no le gustó nada de nada, comencé a leer cargadito de prejuicios. Así que al principio no me gustaba nada, no empatizaba con ningún personaje (había dos, no daba para mucho), y no la abandoné antes de acabar el primer tercio porque soy así de cabezota. Luego me fue gustando más, pero lo cierto es que en ningún momento me ha vuelto loco. No digo, Dios me libre, que sea una mala novela, pero...
No es para mí.


5- Formas de estar lejos, de Edurne Portela.
Segunda novela de Edurne Portela. El año pasado leí la primera, Mejor la ausencia, y lo cierto es que me gustó mucho más. No es que esta no me haya gustado, pero tiene un ritmo más pausado y una protagonista a la que a veces dan ganas de darle un par de gritos. Y eso me pone nervioso. También durante todo el libro parece que al final va a pasar algo, y... no pasa nada.
A mí no me ha dicho nada, pero ya sabéis que yo soy muy simple.

6- La calle de las mentiras, de Miguel de Lys.
Miguel de Lys es un youtuber que suele hablar de historia, explicando hechos históricos con canciones que hablan de ellos. Como youtuber es entretenido. Como escritor... un poco menos. No es que el libro sea malo, pero sí que tiene un par de cosillas que a mí no me acaban de gustar. Es demasiado largo, y la primera mitad, o un poco más, se hace lenta. Luego se va animando y la última parte se lee con más interés. Y no sé si es que tiene demasiados personajes, o están poco explicados, pero me hacía un lío con los de arriba y nunca tenía claro quién era cada uno. Quizá un lector más atento que yo lo pueda disfrutar más. Y luego el humor... No sé, aún no he encontrado la novela humorística que me haga reír.
No es una mala novela, pero tampoco es buena. O, al menos, no es para mí.

7- La Historia Interminable, de Michael Ende.
Pues por circunstancias que no vienen al caso he releído este clásico de mi más tierna infancia, y además, en voz alta. Probablemente lo leí hace más de treinta años. Me ha gustado mucho, la verdad. Hay dos cosas que me han llamado la atención: los nombres de los personajes, en general muy bien traídos, y algo que no sé si es cosa del original o de la traducción: el exceso de adverbios -mente. Se supone que es señal de mala escritura, y el texto está plagado de ellos. Quitando ese pequeño detalle, me ha encantado la relectura.
Un clásico obligatorio.

8- Infinitas, de Haizea M. Zubieta.
Conozco a Haizea de twitter. O sea, no la conozco, la sigo en twitter e instagram desde hace tiempo y no sé ni cómo llegué a ella. Con este antecedente tengo que reconocer que, de todos los libros de tuiteros que he leído hasta la fecha, este es el mejor. Se trata de una novela juvenil, y aunque no está mal sí que tiene ciertas carencias, como los diálogos, que necesitan un repaso, pero aun así es una lectura entretenida, y a veces incluso engancha. No obstante también ha habido momentos en que he tenido que hacer un esfuerzo por continuar la lectura y no dejar el libro a medias. Hace también un gran esfuerzo por que haya representación de todo tipo de colores y orientaciones entre los personajes. Supongo que habrá gente a la que esto le parezca mal, y otros a los que les parezca bien. A mí sólo me ha llamado la atención, por lo inusual.
Quizá sea demasiado largo para ser lo que es.

9- Acepta el swing, de Corín Tellado.
La verdad es que de este no sé ni qué decir. Es lo que esperas que sea Corín Tellado. Que yo solo quería probar a ver si era otra cosa, pero no.

10- A navajazos, de de Andreu Martín.
Me compré este libro en la Semana Negra de Gijón. Ya había leído algo del autor (recuerdo especialmente Todos los detectives se llaman Flanagan), y se vendía por 3 euros, así que... a la saca. Y me alegro: se lee de un tirón, y en cuanto entras un poco en la historia cuesta mucho dejarlo. Así que muy bien.
Recomendado.

11- Ojos de agua, de Domingo Villar.
La segunda adquisición de la Semana Negra, después de asistir a la charla del autor (qué pena que fuese solo media hora). Es el primero de la serie (de momento, trilogía) del inspector Leo Caldas. Me ha gustado más que el segundo (La playa de los ahogados), y tiene la ventaja de que son apenas 200 páginas y se lee en un ratito. No me acaba de gustar el personaje de Rafael Estévez, y creo que lo intenta suavizar un poco en las siguientes novelas, aunque no demasiado. Al margen de esto, mola.
Echadle un ojo.

Tercera novela que leo de Dicker. No me ha gustado tanto como La verdad sobre el caso Harry Quebert, pero mucho más que El libro de los Baltimore. Coincide con estas dos en los saltos en el tiempo, contando historias paralelas con 15 años de diferencia. Me pone un poco de mal humor cuando decide no contarte las cosas "porque no", me parece una trampa muy burda, y en esta novela lo hace varias veces. No obstante, es muy entretenida, así que depende mucho de lo exigente que seas con el guión para que te guste o no.
Tan entretenida como tramposa.

Sacada casi al azar de la biblioteca, no sé si no es muy buena o es que estoy ya un poco saturado de crímenes, policías, investigaciones y otros etcéteras. El caso es que está bien, pero tampoco me ha vuelto loco, ni me ha dejado ganas de seguir leyendo a esta autora o esta serie (porque por lo visto, esta novela es la primera de muchas sobre los mismos personajes). Eso sí, se agradece que transcurra en la casi rural Kiruna, y no en Estocolmo.
Regulera.

Me ha costado muchísimo. Empezó siendo una lectura veraniega, pero la he terminado en octubre. ¿No os pasa que, a veces, empezáis a leer algo y decís "¡qué francés es esto!"? Pues es lo que pasa con esta novela: es muy, muy francesa. Y muy femenina también. Así que hasta el último cuarto, más o menos, carece de interés para mí, me ha costado cierto esfuerzo acabar con ella. 
Francesa y femenina: no podía gustarme.
 

Un regalo de cumpleaños al que, la verdad, me costó un poco entrar. Hasta casi el primer tercio he tenido que hacer un pequeño esfuerzo para ponerme a leer. Hay un tramo en el que ves venir de lejos algo muy gore que va a pasar, y me echaba un poco para atrás (al final no vino, afortunadamente). Los últimos capítulos ya cogen velocidad y cuesta apartar la mirada. En general me ha gustado bastante, aunque el personaje del asesino, con su bagaje y sus motivaciones, queda raro. Hay algo que falla en él, que no acaba de encajar en el resto de la novela.
Sí, hombre, sí. Hay que leerla.


Hacía un tiempo ya que tenía yo curiosidad por leer una novela de James Bond. Y quiso el destino, o la casualidad, que en el mercadillo cerca de mi trabajo reparase yo en un puesto que vendía libros viejos a un euro la unidad. Y al dirigir la mirada al montón de libros, ahí estaba el primero, así que tuve que rascarme el bolsillo y abonar el eurazo.Y esto que acabo de contar es lo mejor del libro.
A ver, no. No es tan terrible. Pero sí es, en definitiva, una novela de James Bond. Y se parece mucho a las películas de James Bond, y además está escrita en los años 50, lo cual le da un enfoque particular tanto a la tecnología punta como a las relaciones humanas (estamos hablando de Bond, James Bond. Me entendéis).

jueves, 2 de enero de 2020

Lo que he leído en 2019

Una novela (novelita, más bien) negra ligera y entretenida, que no pasa de ahí. Es de principios de los 80, y más allá de lo que cuenta, se nota en cómo lo cuenta. Hay algo ahí que hace ver la historia como un capítulo de Remington Steele o La ley de Los Ángeles, y esta característica quizá sea el mejor argumento a favor de la novela.
Absolutamente prescindible.

Saqué de la biblioteca este libro porque estaba entre los recomendados, sección novela negra. Y lo cierto es que no me ha gustado nada. Para empezar, no es novela negra, lo cual no es malo en sí mismo, pero ya me fastidia las expectativas. Trata básicamente de sentimientos, del paso tardío a la vida adulta de una joven. Me ha recordado mucho a Canadá, de Richard Ford, que me costó la vida leerlo y me gustó tirando a poco. Al final sí se anima un poco y pasan cosas, pero llegar a ese final se me ha hecho muy arduo. Voy a devolverlo a la biblioteca con un retraso de dos o tres semanas, de lo que me ha costado acabar con él.
No es para mí.

Libro que me recomendó alguien que, probablemente, no sabe que no me gustan los libros de cuentos. Y este es un libro de cuentos. Y, oye, algunos cuentos están muy bien, me gustó especialmente el segundo... pero es que no me gustan los libros de cuentos, es una manía que tengo. Así que lo he leído un poco obligado por mí mismo, y no lo he disfrutado demasiado.
Es un libro de cuentos.

4- Si esto es una mujer, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
Me leí este libro porque me encontré a sus autores presentándolo en la Semana Negra de Gijón. Sin dejar de ser interesante, me ha resultado mucho más sencillo, tanto en la forma como en el fondo, que otros títulos de Lorenzo Silva. De Noemí Trujillo no digo nada, porque no había oído hablar de ella antes. El libro es entretenido, sin duda, y se lee en dos ratitos. No sé si es por tener dos autores, o por diferenciarse de las novelas protagonizadas por Bevilacqua, pero me ha resultado mucho más ligero.
Por decirlo de alguna manera, deja menos poso.

5- Masacre en Maine, de J. Van de Wetering
Otro botín de la Semana Negra de Gijón. Lo encontré en un puesto de libros de segunda mano, y me debió costar la friolera de 2 euros. Y, la verdad, está bastante bien. Es más thriller que novela negra, y la única pega que puedo poner es que el final me dejó un poco frío. Ocurren demasiadas cosas después de que se resuelvan los crímenes. 
Vivan los libros de segunda mano.

6- Murciélago, de Jo Nesbø
Sigo con la saga de Harry Hole, totalmente desordenada. Este es el primer libro y es, a mi juicio, el peor. Me he perdido un poco en la trama, y el protagonista aparece aquí como un personaje muy arquetípico. Supongo que al haberlo conocido más tarde y más elaborado aquí me resulta demasiado simple. 
Prescindible.

7- Fantasma, de Jo Nesbø
Última entrega, hasta el momento, de las desventuras del comisario Hole. Me ha enganchado desde el principio, me ha gustado todo lo que no me gustó el anterior, y me lo he leído en dos patadas. Lo único que me ha dejado un poco frío es el retruécano final, pero me ha reconciliado con Harry.
A tope con él.

8- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
Pues he llegado hasta este libro a través de mi dealer habitual. No sabía nada del libro ni de su autor, y en general me ha gustado, aunque con matices. Algo tiene la narración que no ha conseguido atraparme del todo, y no sé si se debe a estar dividida en capítulos muy cortos, o a que cada capítulo comienza con una palabra, a modo de título, y su definición, como un diccionario. Estas breves líneas de definición me sacan de la historia, y me cansan, de manera que al final (¿y por qué no antes, Pablo?) dejo de leerlas. Al margen de esto, la investigación criminal está muy bien contada y las últimas páginas no podía dejar de leer. 
Está bien, hombre.

9- La hija de la española, de Karina Sainz Borgo
No puedo decir que me haya gustado. Es cierto que contiene un relato sobrecogedor sobre la realidad en Caracas, y que es una cosita muy corta que se lee en dos patadas, pero para mi poco elaborado gusto tiene demasiado sentimiento y muy poca acción. Es decir, pasan muy poquitas cosas, y cuando pasan, es muy interesante. Pero se pierde en un mar de recuerdos y reflexiones de la protagonista que a mí, la verdad, me aburren. 
Me lo podía haber ahorrado.

10- Terra Alta, de Javier Cercas
Pues este ha sido el Premio Planeta 2019. Me ha gustado mucho... casi todo. Dos historias más o menos paralelas en el tiempo, o una sola desordenada, el primer salto temporal me desorientó un poco, pero luego entré en el juego y me gustó. El fallo, para mi gusto, y esto creo que es algo personal, es ese personaje que aparece de la nada cuando está todo resuelto (o no) y ata los cabos sueltos. Una especie de epílogo que me rechina bastante.
Está bien, hombre. Leedlo.


11- Contrato con Dios, de Juan Gómez-Jurado
Me ha sorprendido bastante. A veces oigo, e incluso escucho, un programa de radio en el que interviene Gómez-Jurado. Y no me esperaba para nada esta mezcla entre Indiana Jones y James Bond que me he encontrado. El libro engancha, aventuras molonas en un ambiente que a mí no me atrae demasiado, y lo he gozado bien. Tiene alguna pega que no logro identificar (ya véis lo bien que se me da la crítica literaria), y que quizá tenga que ver más con mis prejuicios que por la obra en sí.
Si os va el tema de aventuras e intriga, aquí hay de eso a paladas.

12- Mejor la ausencia, de Edurne Portela
Ha querido la casualidad que quede para el final del año este libro, que es una auténtica maravilla. Tanto la temática como el tono de las primeras páginas me echaban para atrás, y sin embargo en seguida me ha hipnotizado, he entrado de lleno en ello y lo he devorado en un pispás. Una maravilla, no lo dejéis pasar.
Lo mejor de 2019, sin duda.

miércoles, 2 de enero de 2019

Lo que he leído en 2018



Primer libro del año y devorado en apenas unos días. Me produce sentimientos encontrados: por un lado, ciertamente lo he devorado, tragando sin masticar, en muy poco tiempo. Es muy fácil de leer. Por otro lado, no sé si se debe a la traducción, pero me da continuamente la sensación de que está mal escrito. Y no es que encuentre grandes errores ortográficos o gramaticales, es otra cosa que no sé explicar. Quizá en algún momento me ha parecido inadecuado el uso de la primera persona, pero no puedo explicar por qué, así que tampoco es una crítica muy válida.
En cualquier caso, merece la pena.


Otro que ha caído en muy poco tiempo. Es fantasía medieval, espada y brujería, falsa edad media, o como lo queráis llamar. Y tiene una especie de prólogo en la que casi abandono, de lo poco interesante que parecía. Menos mal que no lo hice: una vez que arranca la historia, no hay manera de parar. Lo malo (o bueno, según se mire) es que se trata del primer libro de... no sé, espero que se quede en trilogía. Quiero leer el final, y que yo sepa el tercero aún no se ha publicado.
Ahora mismo empiezo el segundo.


Segunda parte de lo que iba a ser trilogía Crónica del asesino de reyes. Continuación del anterior, es mucho más largo, y se lee igual de rápido. Para mi muy particular gusto, tiene un bajón hacia el principio del último tercio del libro, del que le cuesta un poco recuperarse, pero lo hace. Lo malo es que a día de hoy (escribo esto a principios de marzo) aún no se ha publicado la tercera parte, lo cual es malo, y ya se ha dejado caer que, muy probablemente, la saga dure más de tres libros, lo cual quizá sea peor.
Si habéis leído el anterior no podréis evitar este.


Sexto número de la saga protagonizada por Harry Hole. Viene a ser más de lo mismo, aunque dicho así suena un poco mal, y en realidad está bastante bien. Como ya he hablado antes de este personaje y sus novelas, no me queda mucho por añadir. 
De seis entragas he leído tres, tendré que buscar las que me faltan, que merece la pena.



Un libro de no ficción, cuenta la historia de un señor estadounidense que se compró un motel y lo preparó para poder espiar la intimidad de sus clientes. Una vez superada la estupefacción, ya está. No es que sea largo, pero se hace un poco aburrido. Eso sí, resulta curioso cómo se hacen los inocentes tanto el mirón como el periodista que lo cuenta.
No merece la pena.



Después del de Gay Talese, que es un poco ladrillo, esto me ha parecido una maravilla. Es el autor de Harry Hole, pero aquí se le ve más alegre, este libro es más thriller que novela negra. Se lee muy rápido, y no es que sea largo, así que en dos patadas lo has acabado. Quizá no me han gustado esos dos falsos finales que tiene para explicar ciertos pasajes poco claros, pese a que soy el tipo de lector que nos necesita. No habría entendido la mitad sin ellos.
Me ha gustado. Mucho.


Lo saqué de la biblioteca en una visita rápida, sólo porque recordaba haber leído otro título de la misma autora. Es, básicamente, una novela juvenil de aventuras, y para ser lo que es está muy bien. Lo malo es que es la segunda parte de una trilogía...
Toca leerse la primera parte.


Primera parte de la anterior, me ha gustado un poco menos; probablemente por haber leído antes la segunda parte, y por devorar más de lo mismo, una detrás de otra, en los primeros días de vacaciones.
No obstante, sigue siendo, cuando menos, una interesante novela juvenil.


Como soy un poco despistado, saqué este libro de la biblioteca pensando que era novela negra nórdica, escrita por una mujer. Casi acierto: la autora es mujer, sí, pero sudafricana. Y la historia transcurre en la Sudáfrica de principios de los cincuenta. La historia es interesante, pero quizá lo mejor sea la descripción de esa Sudáfrica de brutal racismo institucional, que creemos tan lejos y está, ay, tan cerca.
No sé si buscaré más del mismo protagonista.



A veces hay que leer a los clásicos. No puedo decir nada sobre este libro que no sepáis ya... salvo que no me ha gustado mucho. Puede que la distopía que presenta sea muy interesante y que permita hacer sesudos análisis filosóficos... pero yo soy más simple que eso, y no empatizo nada con Montag, que me parece un imbécil, y la historia en sí tampoco es que me atrape. 
Lo acabé porque es un clásico y es cortito.


Brutal. Probablemente, lo mejor del año, hasta el momento. Leedlo.



Segunda novela protagonizada por Emmanuel Cooper. Aunque la primera tampoco me había vuelto loco, buscando en la biblioteca con un poco de prisa encontré este y me lo llevé. Y, oye, me ha gustado más que el primero. Sigue describiendo la brutal Sudáfrica de los años cincuenta, comparte algunos personajes secundarios con la primera novela, y la historia es, yo creo, mejor.
No sé si hay una tercera parte, pero si la hay, tendré que leerla.


Pues en mi afán por leer novela negra nórdica he llegado a este libro, y la verdad, me lo podía haber ahorrado. Entre otras cosas, abusa de un recurso que me suele poner un poco nervioso: describir la acción sin decir quién es el personaje que la lleva a cabo. Es algo por lo que muy pocas veces paso sin ponerme un poco de mal humor, un recurso barato para mantener la intriga. Y aquí aparece en varias ocasiones.
Absolutamente prescindible.



Una  distopía muy Mad Max, casi demasiado. Es interesante, aunque tiene dos cosas que no me acaban de gustar: las entradas del blog del protagonista antes de cada capítulo, que no aportan más que paja, y las descripciones e historias vitales de algunos personajes, que aportan lo mismo. Además, ese final que no es un final... Pse. La historia, en definitiva, es un relato mediano, que se ha estirado demasiado para convertirlo en novela.
No está mal, pero no da para mucho.


Me habían hablado y había leído mucho acerca de Terry Pratchett y su Mundodisco, así que cuando ví este libro en la biblioteca no tuve más remedio que sacarlo. Además, si es el primero sobre Rincewind y el Mundodisco, mejor que mejor, ¿no? Pues no. Me ha costado la vida entera acabarlo. Y confluyen varios factores: cualquier entendido en Pratchett desaconseja empezar por este libro, no debe ser lo mejor de su obra, y además yo tengo un problemilla con la literatura humorística. Y es que no me hace gracia. Supongo que la obra de Pratchett tiene más capas y distintas lecturas, pero la parte de humor, desde luego no es para mí. Y si bien el primer tercio del libro se lee con gusto, los dos siguientes ya no. De hecho, acabar el tercero me ha costado un gran empeño y mes y medio de sanción en la biblioteca.
Exclusivamente para fans.

Y esto ha sido todo en 2018. Poco más de un librito al mes. A ver si 2019 se me da mejor.

viernes, 8 de junio de 2018

He ido al cine

Pues tenía muchas ganas de ver Vengadores: Infinity war (curioso título bilingüe), y por circunstancias que no vienen al caso no he podido verla hasta un mes después del estreno. Y tantas ganas tenía que ahora estoy medio decepcionado, y tengo la necesidad vital de poner por escrito las sensaciones que me ha dado la película.
Os advierto de que la crítica cinematográfica se me da tan mal como la literaria, así que no esperéis gran cosa. Y también aviso: habrá espoilers, o en castellano antiguo, si no la habéis visto os la voy a destripar. En vuestra mano queda seguir leyendo o no.

* * *

 La primera parte de la peli está muy bien. Un ritmo brutal, peleas chulas cada dos por tres... la aparición del Capitán América, el Halcón y la Viuda Negra me tenía con una sonrisa que se me salía de la cara, casi llorando de la emoción. Y es todo así, hasta la conversación de Thanos y Gamora. Ahí el ritmo baja, intentado dotar a Thanos de emoción y sentimientos... y la película no sé, pero yo ya no me recuperé hasta el final de la peli. Ya todo se me hizo lento y pesado. Más o menos.

Eché de menos a Ojo de Halcón. La excusa que se da para que este y el Hombre Hormiga no aparezcan es muy muy muy cutre: ¿no van a salvar al universo (no al mundo: al puto universo) porque han llegado a un acuerdo y están en arresto domiciliario? ¿En serio? Amos, no me jodas. Ojo de Halcón es uno de los miembros originales de los Vengadores cinematográficos. Se merece un poco de casito, ya que no tiene, ni parece que vaya a tener, peli propia.

También eché de menos a la Viuda Negra. Es un personaje al que he cogido cariño en el cine, me gusta cómo se ha definido, y lamento que tenga tan poca presencia en esta película, y que tampoco tenga peli propia. Me gustó mucho en la primera cómo se explican sus habilidades, que no superpoderes. La escena en que se la presenta, aparentemente siendo interrogada, cuando está en realidad sacando información; y cuando hablando con Loki le saca todo el plan. Lo que no me gusta es la pistola. No me gustan los superhéroes con pistola. En los cómics puedes tener rayos repulsores, láseres, cañones de protones... cualquier cosa. ¿Por qué usar una mundanal pistola? Más aún cuando en el cómic usa unas muñequeras a las que llama aguijones, creo recordar... En la segunda peli del Capitán América las usa, y creo que en ningún otro momento, y me parece una pena, y un gran error que le pongan una pistola; por eso tampoco me gustan ni  Máquina de Guerra ni la versión cinematográfica del Halcón.

En la pelea de Titán contra Thanos también hubo algo que me chirriaba. Habíamos visto al comenzar la película al Dr. Extraño creando dos portales dimensionales para devolver lo que le lanzaban, entre otras cosas. Y sin embargo contra el malo malísimo no se le ocurre... cuando le habría sido la mar de útil, para devolverle lo que lanzaba o, coño, cerrar un portal mientras Thanos lo cruza y partirlo por la mitad. 

Y en Wakanda... A ver, por Dios, ¿cómo es posible que el país más avanzado tecnológicamente del mundo no tenga un tanque? ¿Mantas que generan campos de fuerza sí, lanzas que disparan rayos también, pero tanques, helicópteros, cañones, no? Toda la escena es un sinsentido. Todo el vibranium del mundo, literalmente, y la única ametralladora la tiene Máquina de Guerra. 

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Supongo que a todo este sentimiento negativo contribuye, con mucho, que la peli acabe mal. Aunque sé que hay una segunda parte, aunque sé que al final ganarán los buenos, ver triunfar a Thanos me da bajón.  Qué le voy a hacer. 
Por el lado bueno está Thor, cuyo cambio de tono en Ragnarok me ha gustado mucho, y la escena post créditos, que vaya ganas tengo ahora de ver Capitana Marvel

Y bien, eso es todo. Tenía que desahogarme y lo he hecho. Perdón por el ladrillo.

miércoles, 31 de enero de 2018

Cinco cosas que no me gustan de Asturias

Llevo ya más de diez años viviendo en Gijón, y creo que venirnos a vivir aquí es la mejor decisión que hemos tomado en la vida. No obstante, no todo es maravilloso. He aquí un listado de las cosas que no me gustan:

1- La gente (I). La gente, así en general, es un poco maleducada, al menos para el estándar madrileño. Es bastante común que se dirijan a ti lanzándote una pregunta así, directamente, sin un oíste, un perdona o un disculpe. Esto me ocurrió especialmente aquella temporada que estuve de reponedor en una gran superficie. Estaba ahí, colocando mis postres lácteos, y una voz a mi espalda decía, por ejempo: ¿Ónde tienes las fesorias? ¿Y se supone que yo tengo que saber que se dirige a mí?

2- La gente (II). La gente, así en general, es un poco maleducada. Por ejempo: dos personas se encuentran cuando una entra y otra sale, en la puerta de un local comercial. Da igual que sea un bar, una frutería o un salón de belleza. Estas dos personas se conocen y hace mucho tiempo que no se ven, así que se paran a charlar y a contarse sus  cosas. No se han dado cuenta, pero están en la puta puerta, así que cuando una tercera persona quiere entrar o salir del local, esta tercera debe llamar la atención de las dos primeras para que se aparten y dejen paso. Hasta aquí, todo normal: pasa en las mejores familias. En un lugar civilizado, las dos primeras se mantendrían ya apartadas, permitiendo el paso de quien quiera entrar y salir del local. Aquí, al menos en Gijón, no. Aquí, después de dejar pasar a la tercera, las dos primeras recuperan su posición inicial, movimiento que se repetirá después de la cuarta, la quinta y la sexta. A la séptima ya, encima, las dos primeras empezarán a poner mala cara cada vez que alguien les interrumpa su conversación para entrar o salir. No siempre es así, claro, pero esto es mucho más frecuente de lo que debería.

3- La gente (III). Esto ya no es mala educación, sino usos sociales totalmente distintos de los de mi lugar de origen. Aquí la gente toca a los niños. Vas andando por la calle con un niño o bebé en su silla o su carrito, y cualquier desconocido (especialmente ancianos) se pone a hacerles monerías, le ofrece caramelos (aunque sea demasiado pequeño para eso), y le hacen cosquillas, le pellizcan las mejillas, o cualquier otro tipo de carantoña. La primera vez que me pasó fue horrible.

4- La gente (IV). Es curioso que, viendo en el punto 2 lo que molesta que se interrumpan las conversaciones en las puertas, no tengan reparo alguno en interrumpir conversaciones en otro ámbito. Es decir: estás tomando un café charlando con alguien, y de repente llega otra persona, saluda a ese alguien, y se ponen a charlar tranquilamente. Una conversación a la que no se te invita sobre un tema del que no tienes el más mínimo conocimiento.

5- La gente (V). Yo esto lo achaco a que aquí no hay metro: no hay carteles en ningún sitio que indiquen que hay que dejar salir antes de entrar. En consecuencia, eso de pararse en la puerta y dejar que salga alguien se practica mucho menos de lo que debería.

A ver lo que tardan ahora mis amigos y conocidos asturianos en darme de palos...