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domingo, 5 de enero de 2025

Lo que he leído en 2024

Un año más, aquí está el escueto resumen de mis lecturas. Ha sido un año bueno, teniendo en cuenta que, de los 16 títulos, me han gustado mucho nueve. Los otros siete ya tal.

1.- Tea rooms. Mujeres obreras, de Luisa Carnés.
Una cosa que me ha sorprendido mucho de este título, y que demuestra lo inculto que soy, es que está narrado en presente. Es algo que yo no había visto hasta este siglo. Pasada esta sorpresa, queda más una denuncia social que una novela propiamente dicha. Es, también, sorprendentemente corta. El epílogo que incluye la edición que he leído se lleva una buena cuarta parte del grosor total, así que se acaba mucho antes de lo esperado.
No puedo decir que me haya gustado, la verdad.

2.- Reina roja, de Juan Gómez-Jurado.
Acción. No me hagas pensar: pim, pam, pim, pam, ni un segundo para la reflexión. Capítulos cortos, en cada párrafo, en cada línea, casi en cada palabra está pasando algo. En la segunda frase ya estás dentrísimo y no puedes salir. Da igual cualquier contradicción, cualquier incongruencia, cualquier error en la trama, si es que los hubiera. A tope y palante.
¡Esta es mi mierda, dame más!

3.- La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.
Una novelita juvenil, una historia que hemos visto mil millones de veces en mil millones de versiones audiovisuales. No hay mucho más que pueda decir.
Hay que leer a los clásicos.

4.- Lo que esconde tu nombre, de Clara Sánchez.
El primer tercio, incluso la primera mitad, me han encantado. Me han tenido con un nudo en el estómago, hasta el punto de tener que parar de leer por no aguantar la tensión. Pero llega un momento en que tanta tensión sin clímax deja de tener efecto. Así que hacia la mitad del libro empieza a decaer, y poco a poco pasa de ser una gozada de ritmo y tensión a ser una cosa aburrida, en la que todo el rato se amenaza con que algo ocurra, pero nunca pasa nada.
Mucho lirili y poco lerele.

5.- P de peligro, de Sue Grafton.
Ya leí el año pasado, creo, el primero de "El alfabeto del crimen": A de adulterio. Y recuerdo que me gustó. Recuerdo que algo en aquel libro me hizo imaginarlo como un capítulo de Luz de luna o Remington Steele, y eso es lo que he echado de menos en este. Me ha gustado, me ha gustado mucho, pero no me ha transportado a los años 80 tan irremediablemente como aquel. Leo en una crítica de Goodreads que se imagina a la protagonista como Halle Berry. Yo veo a la Melanie Griffith de Armas de mujer.
A mí, que soy muy simple, me ha gustado mucho. Vosotros, que sois gente culta e instruida, igual echáis un ratito entretenido.

6.- La máscara de Ripley, de Patricia Highsmith.
Me ha resultado un tanto decepcionante. Es un libro fácil de leer, ameno, entretenido... pero nada más.
Recuerdo haber leído El talento de Mr. Ripley hace algunos años, y me dejó buen recuerdo. Sin embargo, aquí no he conseguido empatizar con Ripley ni un poquito. Por otro lado, ese final que no es un final me ha resultado un tanto irritante, la verdad.
No pasa de pasable, en mi humilde opinión.

7.- Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie.
La más famosa de las aventuras de Hercule Poirot, que en realidad no es una aventura. Una novela llevada al cine y la televisión cientos de millones de veces. O más. Y, aún así, extremadamente entretenida. No puedo decir nada más.
Hay que leer a los clásicos.

8.- Bicicleta o barbarie, de Carlos Rodríguez.
Un libro con más activismo que literatura, que he comprado y leído más por compromiso que por interés. Si no eres un friki de la bicicleta, especialmente de la movilidad urbana en bici, no te lo recomiendo.

9.- Asesinato en la estación de Rocksburg, de K. C. Constantine.
Me ha encantado. A ver, tiene errores gordos de edición (traducciones un poco patateras y errores ortográficos flagrantes), pero si consigues sobreponerte hay una historia entretenida que se sostiene sobre unos protagonistas maravillosos. Me han enamorado tanto el policía como el sacerdote. Es cierto que tiene machismo y alcoholismo para aburrir, pero se le disculpa porque es una novelita de 1972.
Me quedo con las ganas de leer los otros cuatro títulos del mismo autor.

10.- El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle.
Me ha encantado (sí, lo sé, me repito. Tendré que buscarme otra muletilla). A pesar de que Sherlock me resulta cargante, con toda su inteligencia y su capacidad de observación y de deducción y, sobre todo, su soberbia, esta novela me ha encantado. La única pega que puedo ponerle son esas tres últimas páginas, en las que Holmes explica todo lo que él sabía y nosotros no, que son un poco anticlimáticas.
Hay que leer a los clásicos.

11.- Chamán, de Noah Gordon.
A topísimo. Es el segundo libro de una trilogía que, como recordarás si eres lo bastante mayor, lo petó allá por los años 90. Por algún motivo que no recuerdo, leí el primero, El médico, y el último, La doctora Cole. Recuerdo muy poco de ambos, sí que me encantó el primero y me decepcionó muchísimo el tercero. Sé que se comentaba en aquella época que Chamán no era tan bueno como El médico, pero sí que merecía la pena... y es cierto. En el lado negativo tengo que decir que, a veces, es más minucioso de lo que me gustaría con la descripción de las operaciones que llevan a cabo los médicos en general. Y que hay un tramo del libro, en medio de la guerra civil estadounidense, que se hace un pelín más aburrido que el resto. Pero, por lo demás, es muy fácil de leer. Y describe bastante bien cómo los norteamericanos eran, y son, en general, mala gente.
Casi 900 páginas que se leen en un ratito.

12.- El cerezo del cementerio, de Tito Casado Agudín.
A ver. Se podrían decir muchas cosas sobre este título, pero quizá convenga comenzar por decir que es puro amateurismo. Además, he tenido la mala suerte de leerlo justo después de Chamán, y ambos coinciden en narrar las épicas vidas de sus protagonistas, a los que les toca sobrevivir a tiempos convulsos, cada uno en su tiempo y su lugar. Claro, Tito no escribe como Noah Gordon, sería una comparación difícil para muchos escritores profesionales. Y el caso es que la historia está bien. Si sobrevives a esa estructura de párrafos cortos, casi sin puntos, y con las comas puestas al azar, la historia, con sus tópicos, sus elipsis a medias y otras cosillas, tiene su aquel.
No puedo recomendarlo.

13.- Susurros del pasado, de Alicia G. García.
Lo he disfrutado mucho. Novela negra y rural que me ha tenido en Babia (guiño, codazo) durante una semana, más o menos. Por ponerle una pega, diría que quizá la narración es un poco precipitada: en unas pocas páginas ya ha ocurrido todo lo anunciado en la sinopsis. Por otro lado, y esto me describe más a mí como lector que a la propia novela, hay demasiados personajes. Me ocurre a veces que dos personajes mencionan a un tercero y no tengo muy claro de quién están hablando.
En cualquier caso, un libro muy recomendable.

14.- Contra el mañana, de William P. McGivern.
Este libro me produce sentimientos contradictorios. Por un lado, me ha gustado: es interesante, los dos protagonistas son personajes complejos y bien construidos, y la trama está muy bien desarrollada. Pero, por otro lado, me ha costado mucho leerlo. Entiendo que en esto intervienen también mis circunstancias personales, pero dos meses y medio para un librito de menos de trescientas páginas, y que es interesante, ameno y entretenido... Pues no sé.
En cualquier caso, yo os lo recomiendo.

15.- Intención criminal, de Robin Cook.
Puro thriller de los que me gustan: acción sin parar, pim pam, pim pam, no te deja ni respirar. Es más: ha habido momentos en los que he tenido que dejar de leer porque no podía con la tensión. En el lado negativo, tengo que decir que el final es un poco precipitado, y se flipa tanto que rompe un poco la famosa suspensión de la incredulidad.
Lo recomiendo enérgicamente.

16.- Limpieza de sangre, de Arturo Pérez-Reverte.
Pues un librito juvenil del más famoso escritor español de entre los que aún no se han muerto. Me ha sorprendido que sea tan juvenil, la verdad. Y me ha resultado un poco incómodo lo rebuscado del lenguaje, especialmente al principio del libro. Es como ver a don Arturo mirándote y diciendo: "¿has visto qué listo soy?". Luego se suaviza un poco, que si no se nos queda sin lectores. Luego, que qué bueno es Alatriste, y qué mala la Inquisición, y qué malas las mujeres (especialmente una, claro).
Para echar el rato vale, pero no más.

martes, 2 de enero de 2024

Lo que he leído en 2023

Pues aquí el resumen de lecturas de este 2023. Un año menos productivo, en este tema, que otros anteriores. Creo que se puede apreciar claramente cuándo he escrito la reseña nada más leer el libro, y cuándo he tardado un tiempo en hacerlo. Espero que os sea útil y os ayude a elegir (mejor que yo) vuestras próximas lecturas. Para los amantes de las estadísticas, de los nueve títulos solo dos han sido escritos por mujeres.

 1.- La cabeza de la gorgona, de Esteban Díaz.

Me compré este libro en el Celsius 232 del verano pasado. Estaba el autor en la caseta, yo pasaba por ahí con mi sobrino... Nos explicó un poco de qué iba y, la verdad, no supe decir que no, así que me lo compré. Aunque la mitología grecorromana no me parece especialmente atractiva, y con el Hércules de Marvel ya tengo suficiente. Obviamente, fue un error: me ha gustado lo justito para no abandonarlo. Me sorprende un poco encontrar críticas tan positivas, porque más allá de que la ambientación no me gusta nada, le veo varios fallos. Romances forzados y personajes con nombre que mueren a la página siguiente de haber sido presentados (¿de verdad hacía falta ese Cerbero, Esteban?) son los primeros que me vienen a la cabeza, pero hay más. Total, que me lo podía haber ahorrado.

Hay que aprender a decir que no.

2.- La amenaza de Andrómeda, de Michael Crichton.

Me compré este libro en una librería de segunda mano que encontré cerca de mi trabajo. No he visto la película, pero Parque Jurásico está basada en otra novela de Crichton, y creo recordar que alguna vez he leído algo de este autor, así que parecía una buena idea. Parecía. Hasta bien entrado el tercer tercio de la novela, es un libro francamente aburrido. Luego sí, se pone interesante, e incluso frenético, pero cuesta tanto llegar a ese punto... 

Hay que aprender a elegir.

3.- Tirón, de Luis Ondarra.

Me regalaron este libro hace veinte años, exactamente. No recordaba nada de él, así que decidí releerlo, y, oye, sin ser una maravilla es lo mejor del año. Es cierto que la última parte, cuando la trama sale de Barcelona, decae un poco, y también que los personajes femeninos... por decirlo suavemente, se nota con claridad que no los ha escrito una mujer. No obstante, es muy entretenido. 

Por fin, uno que merece la pena.

4.- Mar de fondo, de Patricia Highsmith.

Todo pasa muy despacio, especialmente al principio. Tan despacio que parece que no está pasando nada, pero... como en la escena de la taberna de Malditos bastardos, la tensión aparece, y crece, y crece, hasta hacerse por momentos insoportable: el siguiente capítulo mejor lo leo mañana. Me ha gustado mucho, salvo el final, en el que todo pasa muy rápido y yo, bueno, necesito que me expliquen un poco más las cosas.

Qué tensión.

5.- Memorias de una  vaca, de Bernardo Atxaga.

Lo compré sin saber que era una novelita juvenil. O, bueno, más infantil que juvenil, la verdad. Y aún dentro de ese género, en el que puede haber grandes obras, pues... bueno, probablemente sea lo peor que ha escrito Atxaga. No puedo decir mucho más.

No lo recomiendo.

6.- El demonio vestido de azul, de Walter Mosley.

Hace mucho, mucho tiempo vi la película, y me gustó. Me gustó mucho. Y ahora no sé si me gusta más el libro o la película, tendría que volver a verla.

Lo recomiendo enérgicamente.

7.- La fiesta del Chivode Mario Vargas Llosa.

Puede que Vargas Llosa, como personaje público, no te resulte muy atractivo. En ese caso, es necesario que separes la obra del autor. Compra el libro de segunda mano, sácalo de una biblioteca, consigue que alguien te lo preste, lo que sea. El comienzo es un poco ñoño, no nos vamos a engañar. Pero luego tiene de todo, menos sexo consentido. 

Que lo leas, coño.

8.- No hay vuelta atrás (del infierno)de Eduardo Arias.

La primera decepción de este libro está en la dedicatoria: un autor no puede calificar su libro de "trepidante", lo sea o no. Y una dedicatoria no debe hablar del libro, sino del receptor. La segunda está en la cuarta línea de la primera página: "Jodido mamón." Esta expresión me saca de cualquier novela y me mete de lleno en una serie de televisión cutre con una traducción aún más cutre. Lo que pasa es que unas páginas después entiendo que, efectivamente, se trata de eso: esta novela es una serie de televisión barata, para emitirse a media tarde en cualquier cadena generalista, en esa época en que las cadenas generalistas emitían series de televisión por las tardes. Aceptado esto, sí, el libro es trepidante (y un poco confuso), y se lee en dos patadas.

No ganará el nobel, pero te tiene un rato entretenido.

9.- La maldición del tranvía 015de P. Djèlí Clark.

Una novelita que parte de una premisa interesante: un El Cairo mágico y steampunk que en 1912 es una de las grandes urbes de la modernidad, en el cual un tranvía ha sido poseído. Sin embargo, me ha parecido confusa, y no he llegado a empatizar con ninguno de los personajes. En cuanto a la confusión, probablemente habría ayudado ver que hay un glosario al final de la novela. En cuanto a conectar con los personajes, no parece que haya mucho que hacer.

Entretenidilla, sin más.

10.- 999 pedazosde Isabel Pedrero.

Novelita de terror que se lee en dos patadas. Tengo que admitir que me ha acojonado un poco. No ha acabado de gustarme la inclusión de microcuentos en forma de notas al pie, y me ha parecido también que algunos aspectos merecían un poco más de desarrollo, pero aún así, me ha gustado.

Más que interesante.

viernes, 8 de enero de 2021

Lo que he leído en 2020

Como casi siempre, me leo las sagas desordenadas. Esta, que son sólo dos libros (de momento), también. Y la verdad es que me gustó más el segundo que el primero. No obstante, y a pesar de algunas faltas de ortografía sangrantes (del tipo "ésta cosa"), es indudablemente entretenido, repleto de personajes a los que odiar y acción trepidante (¿qué significa trepidante?).
Estupendo para amenizar viajes en tren.

Empieza muy bien. Un retrato de tres jóvenes gallegos a principios de los setenta, con sus intereses y sus planes de futuro. También es cierto que desde el principio te dice lo que va a pasar, pero a mi juicio se echa todo a perder en el momento en que empieza a narrar la historia de los asesinos: son personajes mucho menos interesantes. Y ya cuando empieza a dar detalles escabrosos de la tortura, y más aún, cuando te cuenta lo que piensa cada personaje en el momento de morir... Pues no sé. Que no me gusta, no me interesa, para qué quiero saber eso, ja ja. 
Me lo podía haber ahorrado, la verdad.

El año pasado leí La playa de los ahogados, del mismo autor y el mismo protagonista, y me pareció bien. Esta, sin embargo, me ha gustado muchísimo. Es cierto que he prescindido desde el principio de leer la definición de la palabra que titula el capítulo, ese pequeño primer párrafo que me sacaba de la historia cada poco. Solventado este pequeño escollo, la lectura fluye de maravilla. Tiene un par de trampas (¿cómo puede un experto inspector de policía pasar por alto eso?), pero a la mitad de la novela ya va cuesta abajo sin frenos, sin poder dejar de leer. Un gustazo.
Leedla, insensatos.

Pues he cometido el error de leer esta novela después de la crítica que de ella hizo mi admirada @molinos1282. Y como a ella no le gustó nada de nada, comencé a leer cargadito de prejuicios. Así que al principio no me gustaba nada, no empatizaba con ningún personaje (había dos, no daba para mucho), y no la abandoné antes de acabar el primer tercio porque soy así de cabezota. Luego me fue gustando más, pero lo cierto es que en ningún momento me ha vuelto loco. No digo, Dios me libre, que sea una mala novela, pero...
No es para mí.


5- Formas de estar lejos, de Edurne Portela.
Segunda novela de Edurne Portela. El año pasado leí la primera, Mejor la ausencia, y lo cierto es que me gustó mucho más. No es que esta no me haya gustado, pero tiene un ritmo más pausado y una protagonista a la que a veces dan ganas de darle un par de gritos. Y eso me pone nervioso. También durante todo el libro parece que al final va a pasar algo, y... no pasa nada.
A mí no me ha dicho nada, pero ya sabéis que yo soy muy simple.

6- La calle de las mentiras, de Miguel de Lys.
Miguel de Lys es un youtuber que suele hablar de historia, explicando hechos históricos con canciones que hablan de ellos. Como youtuber es entretenido. Como escritor... un poco menos. No es que el libro sea malo, pero sí que tiene un par de cosillas que a mí no me acaban de gustar. Es demasiado largo, y la primera mitad, o un poco más, se hace lenta. Luego se va animando y la última parte se lee con más interés. Y no sé si es que tiene demasiados personajes, o están poco explicados, pero me hacía un lío con los de arriba y nunca tenía claro quién era cada uno. Quizá un lector más atento que yo lo pueda disfrutar más. Y luego el humor... No sé, aún no he encontrado la novela humorística que me haga reír.
No es una mala novela, pero tampoco es buena. O, al menos, no es para mí.

7- La Historia Interminable, de Michael Ende.
Pues por circunstancias que no vienen al caso he releído este clásico de mi más tierna infancia, y además, en voz alta. Probablemente lo leí hace más de treinta años. Me ha gustado mucho, la verdad. Hay dos cosas que me han llamado la atención: los nombres de los personajes, en general muy bien traídos, y algo que no sé si es cosa del original o de la traducción: el exceso de adverbios -mente. Se supone que es señal de mala escritura, y el texto está plagado de ellos. Quitando ese pequeño detalle, me ha encantado la relectura.
Un clásico obligatorio.

8- Infinitas, de Haizea M. Zubieta.
Conozco a Haizea de twitter. O sea, no la conozco, la sigo en twitter e instagram desde hace tiempo y no sé ni cómo llegué a ella. Con este antecedente tengo que reconocer que, de todos los libros de tuiteros que he leído hasta la fecha, este es el mejor. Se trata de una novela juvenil, y aunque no está mal sí que tiene ciertas carencias, como los diálogos, que necesitan un repaso, pero aun así es una lectura entretenida, y a veces incluso engancha. No obstante también ha habido momentos en que he tenido que hacer un esfuerzo por continuar la lectura y no dejar el libro a medias. Hace también un gran esfuerzo por que haya representación de todo tipo de colores y orientaciones entre los personajes. Supongo que habrá gente a la que esto le parezca mal, y otros a los que les parezca bien. A mí sólo me ha llamado la atención, por lo inusual.
Quizá sea demasiado largo para ser lo que es.

9- Acepta el swing, de Corín Tellado.
La verdad es que de este no sé ni qué decir. Es lo que esperas que sea Corín Tellado. Que yo solo quería probar a ver si era otra cosa, pero no.

10- A navajazos, de de Andreu Martín.
Me compré este libro en la Semana Negra de Gijón. Ya había leído algo del autor (recuerdo especialmente Todos los detectives se llaman Flanagan), y se vendía por 3 euros, así que... a la saca. Y me alegro: se lee de un tirón, y en cuanto entras un poco en la historia cuesta mucho dejarlo. Así que muy bien.
Recomendado.

11- Ojos de agua, de Domingo Villar.
La segunda adquisición de la Semana Negra, después de asistir a la charla del autor (qué pena que fuese solo media hora). Es el primero de la serie (de momento, trilogía) del inspector Leo Caldas. Me ha gustado más que el segundo (La playa de los ahogados), y tiene la ventaja de que son apenas 200 páginas y se lee en un ratito. No me acaba de gustar el personaje de Rafael Estévez, y creo que lo intenta suavizar un poco en las siguientes novelas, aunque no demasiado. Al margen de esto, mola.
Echadle un ojo.

Tercera novela que leo de Dicker. No me ha gustado tanto como La verdad sobre el caso Harry Quebert, pero mucho más que El libro de los Baltimore. Coincide con estas dos en los saltos en el tiempo, contando historias paralelas con 15 años de diferencia. Me pone un poco de mal humor cuando decide no contarte las cosas "porque no", me parece una trampa muy burda, y en esta novela lo hace varias veces. No obstante, es muy entretenida, así que depende mucho de lo exigente que seas con el guión para que te guste o no.
Tan entretenida como tramposa.

Sacada casi al azar de la biblioteca, no sé si no es muy buena o es que estoy ya un poco saturado de crímenes, policías, investigaciones y otros etcéteras. El caso es que está bien, pero tampoco me ha vuelto loco, ni me ha dejado ganas de seguir leyendo a esta autora o esta serie (porque por lo visto, esta novela es la primera de muchas sobre los mismos personajes). Eso sí, se agradece que transcurra en la casi rural Kiruna, y no en Estocolmo.
Regulera.

Me ha costado muchísimo. Empezó siendo una lectura veraniega, pero la he terminado en octubre. ¿No os pasa que, a veces, empezáis a leer algo y decís "¡qué francés es esto!"? Pues es lo que pasa con esta novela: es muy, muy francesa. Y muy femenina también. Así que hasta el último cuarto, más o menos, carece de interés para mí, me ha costado cierto esfuerzo acabar con ella. 
Francesa y femenina: no podía gustarme.
 

Un regalo de cumpleaños al que, la verdad, me costó un poco entrar. Hasta casi el primer tercio he tenido que hacer un pequeño esfuerzo para ponerme a leer. Hay un tramo en el que ves venir de lejos algo muy gore que va a pasar, y me echaba un poco para atrás (al final no vino, afortunadamente). Los últimos capítulos ya cogen velocidad y cuesta apartar la mirada. En general me ha gustado bastante, aunque el personaje del asesino, con su bagaje y sus motivaciones, queda raro. Hay algo que falla en él, que no acaba de encajar en el resto de la novela.
Sí, hombre, sí. Hay que leerla.


Hacía un tiempo ya que tenía yo curiosidad por leer una novela de James Bond. Y quiso el destino, o la casualidad, que en el mercadillo cerca de mi trabajo reparase yo en un puesto que vendía libros viejos a un euro la unidad. Y al dirigir la mirada al montón de libros, ahí estaba el primero, así que tuve que rascarme el bolsillo y abonar el eurazo.Y esto que acabo de contar es lo mejor del libro.
A ver, no. No es tan terrible. Pero sí es, en definitiva, una novela de James Bond. Y se parece mucho a las películas de James Bond, y además está escrita en los años 50, lo cual le da un enfoque particular tanto a la tecnología punta como a las relaciones humanas (estamos hablando de Bond, James Bond. Me entendéis).

jueves, 2 de enero de 2020

Lo que he leído en 2019

Una novela (novelita, más bien) negra ligera y entretenida, que no pasa de ahí. Es de principios de los 80, y más allá de lo que cuenta, se nota en cómo lo cuenta. Hay algo ahí que hace ver la historia como un capítulo de Remington Steele o La ley de Los Ángeles, y esta característica quizá sea el mejor argumento a favor de la novela.
Absolutamente prescindible.

Saqué de la biblioteca este libro porque estaba entre los recomendados, sección novela negra. Y lo cierto es que no me ha gustado nada. Para empezar, no es novela negra, lo cual no es malo en sí mismo, pero ya me fastidia las expectativas. Trata básicamente de sentimientos, del paso tardío a la vida adulta de una joven. Me ha recordado mucho a Canadá, de Richard Ford, que me costó la vida leerlo y me gustó tirando a poco. Al final sí se anima un poco y pasan cosas, pero llegar a ese final se me ha hecho muy arduo. Voy a devolverlo a la biblioteca con un retraso de dos o tres semanas, de lo que me ha costado acabar con él.
No es para mí.

Libro que me recomendó alguien que, probablemente, no sabe que no me gustan los libros de cuentos. Y este es un libro de cuentos. Y, oye, algunos cuentos están muy bien, me gustó especialmente el segundo... pero es que no me gustan los libros de cuentos, es una manía que tengo. Así que lo he leído un poco obligado por mí mismo, y no lo he disfrutado demasiado.
Es un libro de cuentos.

4- Si esto es una mujer, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
Me leí este libro porque me encontré a sus autores presentándolo en la Semana Negra de Gijón. Sin dejar de ser interesante, me ha resultado mucho más sencillo, tanto en la forma como en el fondo, que otros títulos de Lorenzo Silva. De Noemí Trujillo no digo nada, porque no había oído hablar de ella antes. El libro es entretenido, sin duda, y se lee en dos ratitos. No sé si es por tener dos autores, o por diferenciarse de las novelas protagonizadas por Bevilacqua, pero me ha resultado mucho más ligero.
Por decirlo de alguna manera, deja menos poso.

5- Masacre en Maine, de J. Van de Wetering
Otro botín de la Semana Negra de Gijón. Lo encontré en un puesto de libros de segunda mano, y me debió costar la friolera de 2 euros. Y, la verdad, está bastante bien. Es más thriller que novela negra, y la única pega que puedo poner es que el final me dejó un poco frío. Ocurren demasiadas cosas después de que se resuelvan los crímenes. 
Vivan los libros de segunda mano.

6- Murciélago, de Jo Nesbø
Sigo con la saga de Harry Hole, totalmente desordenada. Este es el primer libro y es, a mi juicio, el peor. Me he perdido un poco en la trama, y el protagonista aparece aquí como un personaje muy arquetípico. Supongo que al haberlo conocido más tarde y más elaborado aquí me resulta demasiado simple. 
Prescindible.

7- Fantasma, de Jo Nesbø
Última entrega, hasta el momento, de las desventuras del comisario Hole. Me ha enganchado desde el principio, me ha gustado todo lo que no me gustó el anterior, y me lo he leído en dos patadas. Lo único que me ha dejado un poco frío es el retruécano final, pero me ha reconciliado con Harry.
A tope con él.

8- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
Pues he llegado hasta este libro a través de mi dealer habitual. No sabía nada del libro ni de su autor, y en general me ha gustado, aunque con matices. Algo tiene la narración que no ha conseguido atraparme del todo, y no sé si se debe a estar dividida en capítulos muy cortos, o a que cada capítulo comienza con una palabra, a modo de título, y su definición, como un diccionario. Estas breves líneas de definición me sacan de la historia, y me cansan, de manera que al final (¿y por qué no antes, Pablo?) dejo de leerlas. Al margen de esto, la investigación criminal está muy bien contada y las últimas páginas no podía dejar de leer. 
Está bien, hombre.

9- La hija de la española, de Karina Sainz Borgo
No puedo decir que me haya gustado. Es cierto que contiene un relato sobrecogedor sobre la realidad en Caracas, y que es una cosita muy corta que se lee en dos patadas, pero para mi poco elaborado gusto tiene demasiado sentimiento y muy poca acción. Es decir, pasan muy poquitas cosas, y cuando pasan, es muy interesante. Pero se pierde en un mar de recuerdos y reflexiones de la protagonista que a mí, la verdad, me aburren. 
Me lo podía haber ahorrado.

10- Terra Alta, de Javier Cercas
Pues este ha sido el Premio Planeta 2019. Me ha gustado mucho... casi todo. Dos historias más o menos paralelas en el tiempo, o una sola desordenada, el primer salto temporal me desorientó un poco, pero luego entré en el juego y me gustó. El fallo, para mi gusto, y esto creo que es algo personal, es ese personaje que aparece de la nada cuando está todo resuelto (o no) y ata los cabos sueltos. Una especie de epílogo que me rechina bastante.
Está bien, hombre. Leedlo.


11- Contrato con Dios, de Juan Gómez-Jurado
Me ha sorprendido bastante. A veces oigo, e incluso escucho, un programa de radio en el que interviene Gómez-Jurado. Y no me esperaba para nada esta mezcla entre Indiana Jones y James Bond que me he encontrado. El libro engancha, aventuras molonas en un ambiente que a mí no me atrae demasiado, y lo he gozado bien. Tiene alguna pega que no logro identificar (ya véis lo bien que se me da la crítica literaria), y que quizá tenga que ver más con mis prejuicios que por la obra en sí.
Si os va el tema de aventuras e intriga, aquí hay de eso a paladas.

12- Mejor la ausencia, de Edurne Portela
Ha querido la casualidad que quede para el final del año este libro, que es una auténtica maravilla. Tanto la temática como el tono de las primeras páginas me echaban para atrás, y sin embargo en seguida me ha hipnotizado, he entrado de lleno en ello y lo he devorado en un pispás. Una maravilla, no lo dejéis pasar.
Lo mejor de 2019, sin duda.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Veinte polvos

Normalmente escribo la reseña de los libros que leo para publicarlas todas juntas al inicio del año siguiente (y cuando digo "normalmente" quiero decir que empecé el año pasado, y, si continúo haciéndolo, en enero publicaré la segunda entrada de este tipo). Pero me acabo de leer un libro y me veo impelido a escribir una entrada aparte sobre él.
El libro es "20 polvos". Y el autor es Rafael Ferández. Su blog es este, y su twitter ahora es este, y este es el que le suspendieron por hacer cosas que no debía.
Rafael Fernández es canario, y vive en Asturias con su mujer ucraniana. Como no encontró editorial que quisiera publicar sus libros, se dedica a la autoedición. Y, claro, eso se nota.
La primera vez que leí algo suyo fue un blog que tenía hace un montón. Igual diez años.Lo descubrí un día, y creo que ya había dejado de escribirlo, y en una semana o así me lo ventilé entero. O casi. Ese blog acabó siendo una novela: Diarios de sexo y libertad. Y lo que leí me encantó, y por eso me alegré cuando volví a dar con él en su blog, que leo regularmente. También lo sigo en twitter.
En cuanto a 20 polvos, lo primero que notas al abrir el libro es que la maquetación es... rara. Aprovecha demasiado la página, dejando un margen muy estrecho. Y aunque el tamaño de la tipografía es bueno, tiene un interlineado de mierda que apretuja las líneas unas contra otras. Feo, muy feo. Cuesta entrar ahí, pero se puede hacer.
También se nota la autoedición en las faltas de ortografía. Se le ha escapado alguna por ahí. Y puede que a vosotros no, pero a mí me desagrada y me incomoda mucho encontrarme faltas. Me sacan de la historia, el texto entero [pieder] pierde credibilidad y verosimilitud. Sí, vale, puede que sea un poco maniático.
Luego está el estilo. Rafael hace una cosa que me pone un poco nervioso: encadena los dos puntos: uno detrás de otro: un párrafo entero: me vuelvo loco: no puedo más. Así que los dos puntos pierden su significado, y en realidad podría poner guiones, almohadillas, líneas verticales o cualquier otro símbolo. No me gusta. Ya lo hacía en aquel blog, es cierto, pero yo no recordaba que fuera tan exagerado.
Y la historia. Nos cuenta en primera persona unos meses de la vida de Sigmundo, su álter ego, un ser mezquino, rastrero, racista, machista, con delirios de grandeza, cuya trayectoria vital coincide en gran parte, al parecer, con la del autor. Y es tan deleznable el personaje que me resulta imposible empatizar con él, así que me da un poco igual lo que le pase. Y, otra vez, no es así como yo lo recordaba. Si bien en mi recuerdo Sigmundo hablaba mal de todas las mujeres con las que se acostaba, no era un personaje tan absolutamente despreciable como ha resultado ser en este libro.
¿Sabéis cuando tienes muchas ganas de leer, ver o escuchar algo, y por fin lo tienes delante, y acabas absolutamente decepcionado? Me pasó con  Sexo en Milán, me pasó con Los Guardianes de la Galaxia, me ha pasado con 20 polvos. Y ahora no sé qué hacer. Por un lado me apetece leer Diarios secretos de sexo y libertad, para ver si cuadra con mi recuerdo, y por otro lado me pide el cuerpo dejar de lado las novelas de Rafael Fernández y seguir leyendo su blog, que suele ser interesante.

[Actualización: Aquí el autor habla de mí sin mencionarme. Me dedica todo un párrafo.]

sábado, 4 de enero de 2014

Lo que he leído en 2013

Siguiendo el ejemplo de insignes blogueros como Bich, Molinos o el tito Rinze (que ya no, pero antes sí lo hacía), voy a dejaros unas breves reseñas de lo leído a lo largo de este año. Claro que ellas hacen listas como estas cada mes, pero yo no leo tanto. Así que una al año, para empezar, no está mal. Allá vamos:

1- Misión Olvido, de María Dueñas.

Venía dentro del libro electrónico que me trajeron los Reyes. Los Magos, digo, porque los Borbones todavía no me han traído nada. Venía también el primero de las sombras de Grey, pero no me apetecía leerlo (de hecho, tenía tan pocas ganas de leerlo que lo borré). Al principió me pareció que no me iba a gustar nada. Afortunadamente, no fue así. Me recordó, mientras lo leía, a Almudena Grandes, más que nada por tratar dos historias a la vez, una antigua y otra moderna, y como con la Grandes, me gustó más la antigua.
Total, que si lo tenéis por ahí a mano, lo leáis, coño.

2- Choque de reyes, de George R. R. Martin.

Con estos libros, con tanto personaje, me pasa una cosa: se me olvida quién es quién. Así que al principio me dio un poco de pereza, pero al segundo capítulo ya estaba enganchado como a la drogaína. Es una pena haber visto la serie antes de leer los libros, porque ahora me da igual la descripción que haga el autor de los personajes, la representación mental que me hago de ellos es la de los actores.
En cualquier caso, mola mucho.

3- Sexo en Milán, de Ana Milán.

A mí lo que me pasa es que soy muy crédulo. La autora (@_ANAMILAN_ en twitter) retuitea las alabanzas a su obra que le llegan y yo, como soy tonto, me lo creo todo. Así que muy decepcionado: me esperaba un festival del humor, una cosa así como superdivertida, y nada de nada. En realidad, es una obra colectiva: un montón de famosos aportan recetas y anécdotas, con más o menos gracia, y Ana Milán hace de hilo conductor.
Que no.

4- Tormenta de espadas, de George R. R. Martin.

Me sigue pasando lo mismo: me pierdo con tanto personaje. Habla de unos y otros y yo no sé si un personaje determinado aparece por primera vez o es un "secundario" del que debería acordarme. Aparte de esto, tiene un tramo en la primera mitad que me ha costado, me invadía la pereza y Daenerys de la Tormenta me resultaba terriblemente cansina. Luego se anima, vuelve a ser lo que era y a molar mucho.
Jon, Arya y Tyrion, mis preferidos, sin duda.


5- Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain.

Tenía ganas de leer un clásico, y entre tomo y tomo de Canción de Hielo y Fuego me he puesto con esto. La verdad es que me ha costado. No es que me supiera la historia (al empezar solo recordaba el episodio en el que pintan la valla, y eso es de lo primerito), no sé si es que el texto es antiguo, o la traducción, o qué, pero me he tenido que esforzar durante gran parte del libro, que es una birria de menos de 200 páginas. Tenía intención de continuar con Huckelberry Finn, pero no sé si animarme con ello.

6- Festín de cuervos, de George R. R. Martin.

Y ya van cuatro de la saga. Saga que empieza a hacérseme larga, la verdad. He echado de menos a muchos personajes, y he acabado hasta las narices de los que sí aparecen. Por otro lado, si ya me pierdo con los personajes, no os quiero decir con la geografía: y en este libro se descubren un montón de exóticos lugares nuevos Me cuesta ubicar Ciudad Real en un mapa de España, como para hacerme una idea de dónde quedan el Rejo o Antigua.

7- Danza de dragones, de George R. R. Martin.

Por fin, el quinto. Ahora podré descansar hasta que se publique el sexto. Ha sido un poco tortura por leer una traducción pirata, llevada a cabo por un colectivo de traductores voluntarios con más voluntad que conocimiento. Un error que no volveré a cometer: merece la pena esperar a una traducción en condiciones. En cuanto a la historia, básicamente pasa lo mismo que en el anterior tomo: aparecen todos los personajes a los que echaba de menos, y (casi) no aparecen los demás. El problema de los lugares exóticos es igual, pero peor, y básicamente avanzar en la lectura ha sido un sufrimiento hasta los últimos capítulos. Eso sí, ¡qué últimos capítulos!

8- Intemperie, de Jesús Carrasco.

Es corto: 132 páginas. Pero es intenso, muy intenso, y aún así la historia te atrapa, y además cuenta con una gran riqueza léxica. Todo lo contrario a la saga de Canción de Fuego y Hielo: frente a los miles de páginas de aquella, poco más de cien; frente a la gran cantidad de personajes de George R. R. Martin, poco más de dos; no es una traducción, sino una obra en español, en la que las palabras parecen haber sido escogidas una a una. Me ha encantado, probablemente lo mejor del año. Una maravilla.

9- Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri.

Aquí mi dealer me ha fallado. Es una colección de cuentos que tienen en común que los personajes son bengalíes en Estados Unidos, y tratan básicamente de las relaciones personales, los sentimientos y el choque cultural. Pues mira: yo ya tengo sentimientos y relaciones personales, a Dios gracias; y para choque cultural el que tengo con mi señora, que ella es asturiana y yo madrileño. Algunos de los cuentos son continuación de otros, pero no todos. No es que sea un ladrillo, pero tampoco me pasaba nada por perdérmelo.

10- La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker.

Atrapado. Así me quedé nada mas empezar el libro. Tiene algo que me ha forzado a leer deprisa, y lo he devorado en seguida. En conjunto es una novela estupenda, aunque tiene algún escollo narrativo que me recuerda al "Clan Ya-Ya" (una peli de Sandra Bullock peor que prescindible). Pero salvo ese recurso barato para mantener la tensión me ha encantado.

11- El hobbit, de J. R. R. Tolkien.

Es la tercera vez que lo leo, por lo menos, aunque es la primera que lo hago en voz alta. Un experimento para entretener a los niños mientras cenan. Creo que ha salido bien. En cuanto al libro, ya sabéis: un cuento de trescientas páginas que no tiene nada que ver con su ladrillera continuación. Muy entretenido.

12- Los que se echaron al monte, de Isidro Cicero.

Un compromiso. Me lo regalaron de despedida en el trabajo. Al dármelo me dijeron que pensaban que me interesaría, porque me gustan el rollo folkie, la historia, el costumbrismo y esas cosas. Y de eso, la verdad, tiene poco. Da un repaso a los maquis del occidente cántabro y los Picos de Europa, centrándose en Juanín y Bedoya. Absolutamente prescindible.

Y ya. Doce meses, doce libros. Es poco, aunque sea mucho más que el año anterior. Espero que este 2014 me cunda más. De lo que he leído, os recomiendo Misión Olvido, Intemperie y La verdad sobre el caso Harry Quebert.

sábado, 29 de marzo de 2008

Me he leído un libro (III)

Se trata de El año que trafiqué con mujeres, de Antonio Salas.

El prota nos cuenta su investigación sobre el mundillo del puterío. Entre unas cuantas historias trágicas, el autor deja dos cosas claras: que es un macho machote que no tiene miedo a timar a mafiosos armados, y que conoce una gran cantidad de sinónimos de prostituta.

Lo que menos me ha gustado, desde luego, es cómo se presenta el autor a sí mismo. No pierde ocasión de detallar lo mal que lo ha pasado fingiendo ser amigo de cada chulo, putero o mafioso con el que habla.

Total, un libro entretenidillo, nada más. Eso sí, no vuelvo a ir de putas ;D