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martes, 18 de junio de 2013

Busca y captura

Otra de las cosas que vemos en las películas americanas y que no existen en España es la orden de busca y captura. Tanto la vemos, que a veces se cuela hasta en los telediarios, cuando en realidad quieren hablar de otra cosa, que es lo mismo pero no: la requisitoria.
La requisitoria es la comunicación que hace el juzgado a los cuerpos policiales de que está buscando a alguien. O sea, que sí es busca y captura... pero sólo un poco. La guardia civil, la policía nacional, o la local, o a quien corresponda según el domicilio del requisitoriado, recibe la requisitoria y va al domicilio a buscar a quien sea. Si está, se le detiene y se le pone a disposición del juzgado. Y si no, no. Y ya.
Bueno, no. Si no está, pero saben que efectivamente vive allí, volverán en otro momento y acabarán deteniéndolo. Pero si no vive ahí, se acabó. O sea, que se busca muy poco para llamarlo busca y captura.

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Interior día. Un juzgado de guardia. Un detenido por alcoholemia y dos funcionarias.
FUNCIONARIA DE GUARDIA (FG): Dígame una persona que pueda recibir notificaciones en su nombre.
DETENIDO POR ALCOHOLEMIA (DA): Eh... Fulanita Detol.
OTRA FUNCIONARIA (OF): ¿No será Fulanita Detal?
DA: Eh... Sí.
FG: Dígame el segundo apellido de Fulanita.
DA: Eh... No recuerdo.
OF: Espera, que lo miro... (teclea en el ordenador) Ah, sí: Ytal. Requisitoriada desde hace tres años la tengo.
FG: (Mientras teclea) Fulanita Detal Ytal... ¿Dirección?
DA: Eh... No recuerdo... Espera, que la llamo y le pregunto.
El detenido llama, pregunta la dirección y la repite. Acaba sus trámites y se va.
Acto seguido, la otra funcionaria llama por teléfono, repite la dirección de Fulanita Detal Ytal, y en menos de media hora la guardia civil la trae detenida al juzgado.

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Así que antes de proporcionar al juzgado la dirección de un amigo o familiar, aseguraos de que no está requisitoriado.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La superpregunta

En algún momento, en la segunda mitad de la década de los 90, se emitió en televisión (creo que en TVE, pero podría equivocarme) un telefilme. Trataba de un par de adolescentes, chica y chico, que se presentaban a un concurso para elegir la familia ideal, o algo así. Ambos eran hijos de divorciados, así que juntaban a las dos familias para presentarse al concurso. La gracia estaba cuando venían a comprobar la idealidad de la familia durante una semana, lo que obligaba a ambas familias a vivir juntas, y ya os podéis imaginar el final. 

¿Cuál era el título en español de la película?

Y puntúa doble: ¿dónde puedo conseguirla?

(Conozco el título en inglés, pero no en español. Y sí, me gustaría mucho volver a verla.)

lunes, 9 de febrero de 2009

Cosas que pasan II

Pues nada, otra de cartelería rara: 



Transcribo: 
HAY UNA LOCA CON PODERES 
MENTALES LA CUIDA SU HERMANA 
SI NOTAN ALGO RARO EN SU MENTE
SON ELLAS TIENEN QUE
DENUNCIARLAS AL JUZGADO
DE GUARDIA NO ■■ LA TIENE
TUTELADA LEGALMENTE SEGUN
ESTABLECE LA LEY Y ES
RESPONSABLE DE SUS ACTOS
CODIGO CIVIL LEGISLACION
VIG■ENTE  -->

ART/200: ESTAN SUJETOS A
TUTELA: LOS LOCOS O DEMENTES
ART/211/220: LA TUTELA DE LOS
LOCOS CORRESPONDE AL MAYOR
AL MAYOR DE LOS HERMANOS ELLA
ART:263·264 LOS INCAPACITADOS
DEBEN RESPETO Y OBEDIENCIA AL
TUTOR | MAS INFORMACION
CODIGO CIVIL DENUNCIA EST
DOMICILIO: C/JUAN OCHOA PORTAL
Nº 15 1ºB AVILES

De esta foto poco puedo contar: el cartel estaba ahí y le hice la foto. Aunque la dirección que aparece en el cartel es de Avilés, la foto la he tomado en Gijón; no he apuntado la dirección, ni siquiera puedo decir si es en La Calzada o en el Natahoyo. El aspecto general de la fachada es éste:


Así que si alguno de vosotros puede añadir algún dato, ahí están los comentarios.


(Sí, lo sé, debería estar estudiando y no haciendo fotos por ahí...)

martes, 23 de septiembre de 2008

Cerrado por enfermedad

Cierro. Lo que está enfermo es mi tiempo libre: ya sabéis que estoy estudiando, se acerca la fecha del examen y no puedo permitirme gastar tiempo en esto. Supongo que algún día volveré a publicar en el blog, pero igual lo dejo ya para siempre. Ya veremos.
De todas formas, aquí seguiré publicando las fotos esas que tanto os gustan. Ya he publicado algunas, y como es una cosa más familiar, de coleguillas, pues me da un poco igual si no os gustan.
Y os dejo la última estampa gijonesa, esta vez con movimiento.

Besos y besas para todos y todas.

martes, 20 de noviembre de 2007

Al salir del túnel

La niña salió del tunel cansada, rota, con el eco de las pisadas de los soldados retumbando en el silencio que la rodeaba. Silencio absoluto: ni trenes ni sirenas ni explosiones ni sargentos gritando órdenes. Silencio tenso. Silencio extraño. Silencio frío.
La niña había perdido la memoria al cruzar el túnel, o quizá antes; no lo recordaba. La niña caminaba arrastrando los pies entre las vías con un brazo inmóvil, rígido, apuntando hacia atrás. La niña ni siquiera sabía qué había sujetado antes en esa mano, qué habían aferrado esos dedos que ahora parecían un rastrillo de juguete.
La niña tenía miedo, frío, hambre, sed, sueño, miedo y frío. La niña se escondió entre la suciedad, la basura y la podredumbre y se quedó dormida porque ya no sabía qué otra cosa podía hacer.

- ¿Cómo te llamas?
- ¿?
- Que cómo te llamas.
- ...
- Cómo te llamas, what is your name, comment tu t'appelle...
- (bostezo)
- Si me dices tu nombre te doy un bocadillo.

La niña abrió los ojos y vio a un hombre grande y rubio. Muy grande, muy alto, muy rubio y muy cabezón. Agitaba frente a su boca un bocadillo frío, rancio y grasiento de panceta.

- Es que no me acuerdo.
-Vaya. Parece que tenemos un problema. Anda, ven conmigo, que aquí fuera hace frío, y hambre, y oscuridad.

En realidad, la niña ya no tenía ni miedo, ni frío, ni hambre, ni sed, ni sueño. Pero el hombre alto, grande, rubio, cabezóny pálido parecía simpático, tenía comida y además ella ya estaba cansada de estar sola. Así que se puso de pie, se estiró, se acercó al hombre y le dio la mano. Juntos caminaron en silencio entre las vías, y aunque era de noche cerca del hombre había luz, y calor, y como ya no tenía hambre no le importó que tirase el bocadillo, y no sabía porqué pero sí sabía que era por estar cerca del hombre alto, grande, rubio, cabezón y pálido, que tenía una voz tan grave, profunda y agradable.
Cogidos de la mano se acercaban a la caseta de la estación. Al abrir la puerta, el hombre le acarició la cabeza y dijo:

- Tranquila, mi vida, aquí estarás a salvo de los soldados. Verás qué bien lo pasamos...