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viernes, 14 de enero de 2022

Lo que he leído en 2021

1.- ¿Que ven los astronautas cuando cierran los ojos?, de Antonio Martínez Ron

Igual recordáis que dije una vez que no me gustan los libros de cuentos. Bueno, pues este no es un libro de cuentos, sino de artículos sacados de un blog, que viene a ser, más o menos, lo mismo. A ver: es, sin duda, interesante. Lo malo es que yo seguía ese blog, así que casi todos los artículos me sonaban, aunque no los recordase. Y que, bueno, no me gustan los libros de cuentos ni los libros de artículos de un blog que ya he leído. Así que me ha costado la vida entera acabarlo.
Por lo demás, está bien. 

2.- Tempus fugit Ladrones de almas, de Javier Ruescas

Bueno, pues una novelita juvenil que me ha costado la vida entera acabarme. Y mira que es eso, juvenil: ninguna dificultad para leerla, más allá de la brutal falta de interés tanto en la trama como en los personajes.
No perdáis el tiempo.

3.- Una novela criminal, de Giancarlo de Cataldo

Empieza muy bien, pero se va deshinchando. Al final me ha costado muchísimo acabar. Especialmente, cuando cerca del final tienes dos capítulos "raros": uno es un documento judicial y otro una entrevista. Para cuando los he acabado, ya no me interesaba lo más mínimo la vida de los protagonistas y he continuado por pura cabezonería.
Es demasiado largo.

4.- Los asquerosos, de Santiago Lorenzo

La verdad es que este tuve que empezarlo dos veces, la primera no me enganchó y lo dejé tras leer un par de páginas o menos. Tiene un estilo un poco recargado, se regodea en el insulto rebuscado y eso, hasta que te haces, cuesta. Una vez que te acostumbras, se avanza con facilidad y la historia es más que interesante.
Muy recomendado.

5.- La aventura del abrigo amarillo, de Adela Torres "Daurmith"

Una novela corta la mar de entretenida. Me ha gustado tanto que ahora no quiero leer nada del Sherlock Holmes original, porque seguro que me gusta menos.

6.- Ética para inversores, de Petros Márkaris

Se supone que es novela negra, pero a mí me ha parecido más costumbrismo griego que otra cosa. La verdad, no me ha interesado nada. No me gustan, en general, las novelas narradas en presente y primera persona: me chocó mucho la primera que leí, pero pasada la novedad me resulta engorroso. También ocurre que tiene dos narradores distintos, y el primer cambio, sin avisar, lo enreda todo un poco más.
Lo peor es que me ha dejado frío.

7.- Pollo en pepitoria, de Andrés Zelada

Sigo a este autor en Twitter desde tiempos inmemoriales. También leo regularmente sus dos blogs, así que tengo la sensación de que le conozco, de que somos amigos. Totalmente falso, claro, pero la sensación está ahí. Así que cuando tuve noticia de que había publicado un libro en papel no tuve más remedio que comprarlo. Y me alegro mucho. Es una novela corta: tiene 200 páginas, pero son páginas muy pequeñitas. Se lee, literalmente, en dos viajes en tren.
No puedo decir más que que me ha gustado mucho y que la leáis.

8.- Isla, de Eva Duncan

Cogí este libro por aprovechar los gastos de envío de Pollo en pepitoria. No voy a decir que lo lamento, pero tampoco ha sido la compra del año. Me ha recordado mucho al Infinitas de Haizea M. Zubieta, que leí el año pasado, quizá por el poso juvenil que tiene. Es entretenida, sí, pero le falta algo que no sé muy bien qué es. Bueno, hay una cosa que sí echo de menos: una descripción un poco detallada del personaje que da título al libro. Me ha rechinado mucho no poder hacerme una idea clara de su aspecto físico. 
Entretenidilla, sin más. 

9.- El lejano país de los estanques, de Lorenzo Silva

Si no me equivoco, es la primera aventura de Bevilacqua y Chamorro. Me ha gustado bastante que es una verdadera investigación de un crimen, en otras novelas posteriores de estos personajes parece que la investigación pierde importancia frente a otros factores. Aquí no: es una investigación criminal por encima de todas las cosas, aún por encima del habitual lenguaje rebuscado del protagonista. Aquí casi habla como una persona normal.
Se lee en dos patadas y es más que entretenida.

10.- La caza del último ojáncano, de G. G. Lapresa

Otra novela corta de la editorial Cerbero. La compré básicamente por los mismos motivos que Pollo en pepitoria: sigo al autor en twitter y reviso con frecuencia el blog en el que ya no publica nada, y parece ser un tipo simpático. Y la novela en sí misma está muy bien. Tiene el plus de transcurrir en Cantabria y mencionar varias de sus poblaciones, y yo a Cantabria le tengo cierto cariño. En cualquier caso, es una historia de mitología revisitada que está muy bien.
Leedla. 

11.- A martillazos, de Andreu Martín

Compré este libro en la Semana Negra por dos motivos de peso: de la colección en la que se publicó ya había leído otros dos que me gustaron mucho, y uno de ellos era A navajazos, del mismo autor, y me gustó mucho. Sin embargo, este me ha gustado menos. Es un poco sangriento y cruel, y no me lo esperaba; y sobre todo, no hay un solo personaje que sea normal. Están todos tarados de una u otra manera. No obstante, Andreu Martín es un grandísimo escritor. Si no la leí del tirón es porque no me aguantaba el estómago, más por lo psiquiátrico que por lo sanguinolento. 
No es para todos los públicos.

12.- Las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle

Creo que ya he comentado alguna vez que, como norma general, no me gustan los libros de cuentos. Y el problema de este libro no es sólo que sea de cuentos, o narraciones más o menos cortas, sino que además son todo aventuras de Sherlock Holmes, que vienen a ser todas más o menos iguales. En la primera aventura aparece el personaje de Irene Adler, así que pensé que igual se desarrollaba una trama general a través de los distintos cuentos, pero no. Están incluso desordenados en el tiempo. Uno a uno sí que son entretenidos de leer, pero todos seguidos se me ha hecho un poco de bola. Eso sí, he comprobado que el pastiche de Daurmith no desmerece ni un poquito de los originales. 
Es para leer a poquitos, no seáis brutos.

13.- La Compañía Amable, de Rocío Vega

Creo que puedo afirmar que este libro ha sido la gran decepción de este año. Empecemos por el principio: en las primeras páginas reina la confusión y no me enteré de quién era cada personaje, ni quién decía qué. Y no ocurre solo ahí: también ocurre en algunos pasajes de luchas, peleas y batallas, que no me queda muy claro qué está pasando. Luego, el tono educativo o moralizante que subyace en todo el libro. Supongo que lo que pasa es que soy un señor mayor y hay ciertas cosas para las que no estoy preparado. Una de esas cosas es el tercer género gramatical que está prosperando últimamente: pero leer que "elle está cansade" me saca totalmente de cualquier sitio. ¿El problema lo tengo yo, y no el libro? Pues no digo que no, pero hay un capítulo entero así y yo no puedo con eso. Me da mucha rabia, porque sigo en twitter a la autora y tenía muchas ganas de leerla.
Supongo que soy demasiado carca para esto.

14.- La biblioteca de Max Ventura, de Leticia Sánchez Ruiz

No me ha gustado nada, y bien que lo siento, pues me consta que quien me lo regaló me parecia y lo hizo con cariño.
Una trama juvenil, casi inexistente, aderezada con un montón de palabrería y citando libros y autores clásicos, como intentando darle una pátina de erudición. Le pongo una estrella porque no puedo ponerle menos.

15.- La cara norte del corazón, de Dolores Redondo

Precuela de la trilogía del Baztán. Es un poco más de lo mismo, pero en otro sitio, aunque con abundantes flashbacks para que recordemos de quién estamos hablando.
Me ha gustado mucho más la parte moderna y americana. De toda la trilogía, las tramas relativas a la madre de la protagonista son, de lejos, lo que menos me gusta. En cualquier caso, me ha resultado muy entretenido y me ha tenido enganchado a tope.


***


Creo que esto es todo, aunque entre Goodreads y el blog me he liado un poco y no sé si se me habrá despistado alguno. Quince libros, de los cuales un tercio han sido escritos por mujeres. El que más me ha gustado, sin duda, Pollo en pepitoria. Y la mayor decepción, también sin duda, La Compañía Amable. 

A ver qué tal se me da el 2022.

viernes, 8 de enero de 2021

Lo que he leído en 2020

Como casi siempre, me leo las sagas desordenadas. Esta, que son sólo dos libros (de momento), también. Y la verdad es que me gustó más el segundo que el primero. No obstante, y a pesar de algunas faltas de ortografía sangrantes (del tipo "ésta cosa"), es indudablemente entretenido, repleto de personajes a los que odiar y acción trepidante (¿qué significa trepidante?).
Estupendo para amenizar viajes en tren.

Empieza muy bien. Un retrato de tres jóvenes gallegos a principios de los setenta, con sus intereses y sus planes de futuro. También es cierto que desde el principio te dice lo que va a pasar, pero a mi juicio se echa todo a perder en el momento en que empieza a narrar la historia de los asesinos: son personajes mucho menos interesantes. Y ya cuando empieza a dar detalles escabrosos de la tortura, y más aún, cuando te cuenta lo que piensa cada personaje en el momento de morir... Pues no sé. Que no me gusta, no me interesa, para qué quiero saber eso, ja ja. 
Me lo podía haber ahorrado, la verdad.

El año pasado leí La playa de los ahogados, del mismo autor y el mismo protagonista, y me pareció bien. Esta, sin embargo, me ha gustado muchísimo. Es cierto que he prescindido desde el principio de leer la definición de la palabra que titula el capítulo, ese pequeño primer párrafo que me sacaba de la historia cada poco. Solventado este pequeño escollo, la lectura fluye de maravilla. Tiene un par de trampas (¿cómo puede un experto inspector de policía pasar por alto eso?), pero a la mitad de la novela ya va cuesta abajo sin frenos, sin poder dejar de leer. Un gustazo.
Leedla, insensatos.

Pues he cometido el error de leer esta novela después de la crítica que de ella hizo mi admirada @molinos1282. Y como a ella no le gustó nada de nada, comencé a leer cargadito de prejuicios. Así que al principio no me gustaba nada, no empatizaba con ningún personaje (había dos, no daba para mucho), y no la abandoné antes de acabar el primer tercio porque soy así de cabezota. Luego me fue gustando más, pero lo cierto es que en ningún momento me ha vuelto loco. No digo, Dios me libre, que sea una mala novela, pero...
No es para mí.


5- Formas de estar lejos, de Edurne Portela.
Segunda novela de Edurne Portela. El año pasado leí la primera, Mejor la ausencia, y lo cierto es que me gustó mucho más. No es que esta no me haya gustado, pero tiene un ritmo más pausado y una protagonista a la que a veces dan ganas de darle un par de gritos. Y eso me pone nervioso. También durante todo el libro parece que al final va a pasar algo, y... no pasa nada.
A mí no me ha dicho nada, pero ya sabéis que yo soy muy simple.

6- La calle de las mentiras, de Miguel de Lys.
Miguel de Lys es un youtuber que suele hablar de historia, explicando hechos históricos con canciones que hablan de ellos. Como youtuber es entretenido. Como escritor... un poco menos. No es que el libro sea malo, pero sí que tiene un par de cosillas que a mí no me acaban de gustar. Es demasiado largo, y la primera mitad, o un poco más, se hace lenta. Luego se va animando y la última parte se lee con más interés. Y no sé si es que tiene demasiados personajes, o están poco explicados, pero me hacía un lío con los de arriba y nunca tenía claro quién era cada uno. Quizá un lector más atento que yo lo pueda disfrutar más. Y luego el humor... No sé, aún no he encontrado la novela humorística que me haga reír.
No es una mala novela, pero tampoco es buena. O, al menos, no es para mí.

7- La Historia Interminable, de Michael Ende.
Pues por circunstancias que no vienen al caso he releído este clásico de mi más tierna infancia, y además, en voz alta. Probablemente lo leí hace más de treinta años. Me ha gustado mucho, la verdad. Hay dos cosas que me han llamado la atención: los nombres de los personajes, en general muy bien traídos, y algo que no sé si es cosa del original o de la traducción: el exceso de adverbios -mente. Se supone que es señal de mala escritura, y el texto está plagado de ellos. Quitando ese pequeño detalle, me ha encantado la relectura.
Un clásico obligatorio.

8- Infinitas, de Haizea M. Zubieta.
Conozco a Haizea de twitter. O sea, no la conozco, la sigo en twitter e instagram desde hace tiempo y no sé ni cómo llegué a ella. Con este antecedente tengo que reconocer que, de todos los libros de tuiteros que he leído hasta la fecha, este es el mejor. Se trata de una novela juvenil, y aunque no está mal sí que tiene ciertas carencias, como los diálogos, que necesitan un repaso, pero aun así es una lectura entretenida, y a veces incluso engancha. No obstante también ha habido momentos en que he tenido que hacer un esfuerzo por continuar la lectura y no dejar el libro a medias. Hace también un gran esfuerzo por que haya representación de todo tipo de colores y orientaciones entre los personajes. Supongo que habrá gente a la que esto le parezca mal, y otros a los que les parezca bien. A mí sólo me ha llamado la atención, por lo inusual.
Quizá sea demasiado largo para ser lo que es.

9- Acepta el swing, de Corín Tellado.
La verdad es que de este no sé ni qué decir. Es lo que esperas que sea Corín Tellado. Que yo solo quería probar a ver si era otra cosa, pero no.

10- A navajazos, de de Andreu Martín.
Me compré este libro en la Semana Negra de Gijón. Ya había leído algo del autor (recuerdo especialmente Todos los detectives se llaman Flanagan), y se vendía por 3 euros, así que... a la saca. Y me alegro: se lee de un tirón, y en cuanto entras un poco en la historia cuesta mucho dejarlo. Así que muy bien.
Recomendado.

11- Ojos de agua, de Domingo Villar.
La segunda adquisición de la Semana Negra, después de asistir a la charla del autor (qué pena que fuese solo media hora). Es el primero de la serie (de momento, trilogía) del inspector Leo Caldas. Me ha gustado más que el segundo (La playa de los ahogados), y tiene la ventaja de que son apenas 200 páginas y se lee en un ratito. No me acaba de gustar el personaje de Rafael Estévez, y creo que lo intenta suavizar un poco en las siguientes novelas, aunque no demasiado. Al margen de esto, mola.
Echadle un ojo.

Tercera novela que leo de Dicker. No me ha gustado tanto como La verdad sobre el caso Harry Quebert, pero mucho más que El libro de los Baltimore. Coincide con estas dos en los saltos en el tiempo, contando historias paralelas con 15 años de diferencia. Me pone un poco de mal humor cuando decide no contarte las cosas "porque no", me parece una trampa muy burda, y en esta novela lo hace varias veces. No obstante, es muy entretenida, así que depende mucho de lo exigente que seas con el guión para que te guste o no.
Tan entretenida como tramposa.

Sacada casi al azar de la biblioteca, no sé si no es muy buena o es que estoy ya un poco saturado de crímenes, policías, investigaciones y otros etcéteras. El caso es que está bien, pero tampoco me ha vuelto loco, ni me ha dejado ganas de seguir leyendo a esta autora o esta serie (porque por lo visto, esta novela es la primera de muchas sobre los mismos personajes). Eso sí, se agradece que transcurra en la casi rural Kiruna, y no en Estocolmo.
Regulera.

Me ha costado muchísimo. Empezó siendo una lectura veraniega, pero la he terminado en octubre. ¿No os pasa que, a veces, empezáis a leer algo y decís "¡qué francés es esto!"? Pues es lo que pasa con esta novela: es muy, muy francesa. Y muy femenina también. Así que hasta el último cuarto, más o menos, carece de interés para mí, me ha costado cierto esfuerzo acabar con ella. 
Francesa y femenina: no podía gustarme.
 

Un regalo de cumpleaños al que, la verdad, me costó un poco entrar. Hasta casi el primer tercio he tenido que hacer un pequeño esfuerzo para ponerme a leer. Hay un tramo en el que ves venir de lejos algo muy gore que va a pasar, y me echaba un poco para atrás (al final no vino, afortunadamente). Los últimos capítulos ya cogen velocidad y cuesta apartar la mirada. En general me ha gustado bastante, aunque el personaje del asesino, con su bagaje y sus motivaciones, queda raro. Hay algo que falla en él, que no acaba de encajar en el resto de la novela.
Sí, hombre, sí. Hay que leerla.


Hacía un tiempo ya que tenía yo curiosidad por leer una novela de James Bond. Y quiso el destino, o la casualidad, que en el mercadillo cerca de mi trabajo reparase yo en un puesto que vendía libros viejos a un euro la unidad. Y al dirigir la mirada al montón de libros, ahí estaba el primero, así que tuve que rascarme el bolsillo y abonar el eurazo.Y esto que acabo de contar es lo mejor del libro.
A ver, no. No es tan terrible. Pero sí es, en definitiva, una novela de James Bond. Y se parece mucho a las películas de James Bond, y además está escrita en los años 50, lo cual le da un enfoque particular tanto a la tecnología punta como a las relaciones humanas (estamos hablando de Bond, James Bond. Me entendéis).

jueves, 2 de enero de 2020

Lo que he leído en 2019

Una novela (novelita, más bien) negra ligera y entretenida, que no pasa de ahí. Es de principios de los 80, y más allá de lo que cuenta, se nota en cómo lo cuenta. Hay algo ahí que hace ver la historia como un capítulo de Remington Steele o La ley de Los Ángeles, y esta característica quizá sea el mejor argumento a favor de la novela.
Absolutamente prescindible.

Saqué de la biblioteca este libro porque estaba entre los recomendados, sección novela negra. Y lo cierto es que no me ha gustado nada. Para empezar, no es novela negra, lo cual no es malo en sí mismo, pero ya me fastidia las expectativas. Trata básicamente de sentimientos, del paso tardío a la vida adulta de una joven. Me ha recordado mucho a Canadá, de Richard Ford, que me costó la vida leerlo y me gustó tirando a poco. Al final sí se anima un poco y pasan cosas, pero llegar a ese final se me ha hecho muy arduo. Voy a devolverlo a la biblioteca con un retraso de dos o tres semanas, de lo que me ha costado acabar con él.
No es para mí.

Libro que me recomendó alguien que, probablemente, no sabe que no me gustan los libros de cuentos. Y este es un libro de cuentos. Y, oye, algunos cuentos están muy bien, me gustó especialmente el segundo... pero es que no me gustan los libros de cuentos, es una manía que tengo. Así que lo he leído un poco obligado por mí mismo, y no lo he disfrutado demasiado.
Es un libro de cuentos.

4- Si esto es una mujer, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
Me leí este libro porque me encontré a sus autores presentándolo en la Semana Negra de Gijón. Sin dejar de ser interesante, me ha resultado mucho más sencillo, tanto en la forma como en el fondo, que otros títulos de Lorenzo Silva. De Noemí Trujillo no digo nada, porque no había oído hablar de ella antes. El libro es entretenido, sin duda, y se lee en dos ratitos. No sé si es por tener dos autores, o por diferenciarse de las novelas protagonizadas por Bevilacqua, pero me ha resultado mucho más ligero.
Por decirlo de alguna manera, deja menos poso.

5- Masacre en Maine, de J. Van de Wetering
Otro botín de la Semana Negra de Gijón. Lo encontré en un puesto de libros de segunda mano, y me debió costar la friolera de 2 euros. Y, la verdad, está bastante bien. Es más thriller que novela negra, y la única pega que puedo poner es que el final me dejó un poco frío. Ocurren demasiadas cosas después de que se resuelvan los crímenes. 
Vivan los libros de segunda mano.

6- Murciélago, de Jo Nesbø
Sigo con la saga de Harry Hole, totalmente desordenada. Este es el primer libro y es, a mi juicio, el peor. Me he perdido un poco en la trama, y el protagonista aparece aquí como un personaje muy arquetípico. Supongo que al haberlo conocido más tarde y más elaborado aquí me resulta demasiado simple. 
Prescindible.

7- Fantasma, de Jo Nesbø
Última entrega, hasta el momento, de las desventuras del comisario Hole. Me ha enganchado desde el principio, me ha gustado todo lo que no me gustó el anterior, y me lo he leído en dos patadas. Lo único que me ha dejado un poco frío es el retruécano final, pero me ha reconciliado con Harry.
A tope con él.

8- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
Pues he llegado hasta este libro a través de mi dealer habitual. No sabía nada del libro ni de su autor, y en general me ha gustado, aunque con matices. Algo tiene la narración que no ha conseguido atraparme del todo, y no sé si se debe a estar dividida en capítulos muy cortos, o a que cada capítulo comienza con una palabra, a modo de título, y su definición, como un diccionario. Estas breves líneas de definición me sacan de la historia, y me cansan, de manera que al final (¿y por qué no antes, Pablo?) dejo de leerlas. Al margen de esto, la investigación criminal está muy bien contada y las últimas páginas no podía dejar de leer. 
Está bien, hombre.

9- La hija de la española, de Karina Sainz Borgo
No puedo decir que me haya gustado. Es cierto que contiene un relato sobrecogedor sobre la realidad en Caracas, y que es una cosita muy corta que se lee en dos patadas, pero para mi poco elaborado gusto tiene demasiado sentimiento y muy poca acción. Es decir, pasan muy poquitas cosas, y cuando pasan, es muy interesante. Pero se pierde en un mar de recuerdos y reflexiones de la protagonista que a mí, la verdad, me aburren. 
Me lo podía haber ahorrado.

10- Terra Alta, de Javier Cercas
Pues este ha sido el Premio Planeta 2019. Me ha gustado mucho... casi todo. Dos historias más o menos paralelas en el tiempo, o una sola desordenada, el primer salto temporal me desorientó un poco, pero luego entré en el juego y me gustó. El fallo, para mi gusto, y esto creo que es algo personal, es ese personaje que aparece de la nada cuando está todo resuelto (o no) y ata los cabos sueltos. Una especie de epílogo que me rechina bastante.
Está bien, hombre. Leedlo.


11- Contrato con Dios, de Juan Gómez-Jurado
Me ha sorprendido bastante. A veces oigo, e incluso escucho, un programa de radio en el que interviene Gómez-Jurado. Y no me esperaba para nada esta mezcla entre Indiana Jones y James Bond que me he encontrado. El libro engancha, aventuras molonas en un ambiente que a mí no me atrae demasiado, y lo he gozado bien. Tiene alguna pega que no logro identificar (ya véis lo bien que se me da la crítica literaria), y que quizá tenga que ver más con mis prejuicios que por la obra en sí.
Si os va el tema de aventuras e intriga, aquí hay de eso a paladas.

12- Mejor la ausencia, de Edurne Portela
Ha querido la casualidad que quede para el final del año este libro, que es una auténtica maravilla. Tanto la temática como el tono de las primeras páginas me echaban para atrás, y sin embargo en seguida me ha hipnotizado, he entrado de lleno en ello y lo he devorado en un pispás. Una maravilla, no lo dejéis pasar.
Lo mejor de 2019, sin duda.

miércoles, 2 de enero de 2019

Lo que he leído en 2018



Primer libro del año y devorado en apenas unos días. Me produce sentimientos encontrados: por un lado, ciertamente lo he devorado, tragando sin masticar, en muy poco tiempo. Es muy fácil de leer. Por otro lado, no sé si se debe a la traducción, pero me da continuamente la sensación de que está mal escrito. Y no es que encuentre grandes errores ortográficos o gramaticales, es otra cosa que no sé explicar. Quizá en algún momento me ha parecido inadecuado el uso de la primera persona, pero no puedo explicar por qué, así que tampoco es una crítica muy válida.
En cualquier caso, merece la pena.


Otro que ha caído en muy poco tiempo. Es fantasía medieval, espada y brujería, falsa edad media, o como lo queráis llamar. Y tiene una especie de prólogo en la que casi abandono, de lo poco interesante que parecía. Menos mal que no lo hice: una vez que arranca la historia, no hay manera de parar. Lo malo (o bueno, según se mire) es que se trata del primer libro de... no sé, espero que se quede en trilogía. Quiero leer el final, y que yo sepa el tercero aún no se ha publicado.
Ahora mismo empiezo el segundo.


Segunda parte de lo que iba a ser trilogía Crónica del asesino de reyes. Continuación del anterior, es mucho más largo, y se lee igual de rápido. Para mi muy particular gusto, tiene un bajón hacia el principio del último tercio del libro, del que le cuesta un poco recuperarse, pero lo hace. Lo malo es que a día de hoy (escribo esto a principios de marzo) aún no se ha publicado la tercera parte, lo cual es malo, y ya se ha dejado caer que, muy probablemente, la saga dure más de tres libros, lo cual quizá sea peor.
Si habéis leído el anterior no podréis evitar este.


Sexto número de la saga protagonizada por Harry Hole. Viene a ser más de lo mismo, aunque dicho así suena un poco mal, y en realidad está bastante bien. Como ya he hablado antes de este personaje y sus novelas, no me queda mucho por añadir. 
De seis entragas he leído tres, tendré que buscar las que me faltan, que merece la pena.



Un libro de no ficción, cuenta la historia de un señor estadounidense que se compró un motel y lo preparó para poder espiar la intimidad de sus clientes. Una vez superada la estupefacción, ya está. No es que sea largo, pero se hace un poco aburrido. Eso sí, resulta curioso cómo se hacen los inocentes tanto el mirón como el periodista que lo cuenta.
No merece la pena.



Después del de Gay Talese, que es un poco ladrillo, esto me ha parecido una maravilla. Es el autor de Harry Hole, pero aquí se le ve más alegre, este libro es más thriller que novela negra. Se lee muy rápido, y no es que sea largo, así que en dos patadas lo has acabado. Quizá no me han gustado esos dos falsos finales que tiene para explicar ciertos pasajes poco claros, pese a que soy el tipo de lector que nos necesita. No habría entendido la mitad sin ellos.
Me ha gustado. Mucho.


Lo saqué de la biblioteca en una visita rápida, sólo porque recordaba haber leído otro título de la misma autora. Es, básicamente, una novela juvenil de aventuras, y para ser lo que es está muy bien. Lo malo es que es la segunda parte de una trilogía...
Toca leerse la primera parte.


Primera parte de la anterior, me ha gustado un poco menos; probablemente por haber leído antes la segunda parte, y por devorar más de lo mismo, una detrás de otra, en los primeros días de vacaciones.
No obstante, sigue siendo, cuando menos, una interesante novela juvenil.


Como soy un poco despistado, saqué este libro de la biblioteca pensando que era novela negra nórdica, escrita por una mujer. Casi acierto: la autora es mujer, sí, pero sudafricana. Y la historia transcurre en la Sudáfrica de principios de los cincuenta. La historia es interesante, pero quizá lo mejor sea la descripción de esa Sudáfrica de brutal racismo institucional, que creemos tan lejos y está, ay, tan cerca.
No sé si buscaré más del mismo protagonista.



A veces hay que leer a los clásicos. No puedo decir nada sobre este libro que no sepáis ya... salvo que no me ha gustado mucho. Puede que la distopía que presenta sea muy interesante y que permita hacer sesudos análisis filosóficos... pero yo soy más simple que eso, y no empatizo nada con Montag, que me parece un imbécil, y la historia en sí tampoco es que me atrape. 
Lo acabé porque es un clásico y es cortito.


Brutal. Probablemente, lo mejor del año, hasta el momento. Leedlo.



Segunda novela protagonizada por Emmanuel Cooper. Aunque la primera tampoco me había vuelto loco, buscando en la biblioteca con un poco de prisa encontré este y me lo llevé. Y, oye, me ha gustado más que el primero. Sigue describiendo la brutal Sudáfrica de los años cincuenta, comparte algunos personajes secundarios con la primera novela, y la historia es, yo creo, mejor.
No sé si hay una tercera parte, pero si la hay, tendré que leerla.


Pues en mi afán por leer novela negra nórdica he llegado a este libro, y la verdad, me lo podía haber ahorrado. Entre otras cosas, abusa de un recurso que me suele poner un poco nervioso: describir la acción sin decir quién es el personaje que la lleva a cabo. Es algo por lo que muy pocas veces paso sin ponerme un poco de mal humor, un recurso barato para mantener la intriga. Y aquí aparece en varias ocasiones.
Absolutamente prescindible.



Una  distopía muy Mad Max, casi demasiado. Es interesante, aunque tiene dos cosas que no me acaban de gustar: las entradas del blog del protagonista antes de cada capítulo, que no aportan más que paja, y las descripciones e historias vitales de algunos personajes, que aportan lo mismo. Además, ese final que no es un final... Pse. La historia, en definitiva, es un relato mediano, que se ha estirado demasiado para convertirlo en novela.
No está mal, pero no da para mucho.


Me habían hablado y había leído mucho acerca de Terry Pratchett y su Mundodisco, así que cuando ví este libro en la biblioteca no tuve más remedio que sacarlo. Además, si es el primero sobre Rincewind y el Mundodisco, mejor que mejor, ¿no? Pues no. Me ha costado la vida entera acabarlo. Y confluyen varios factores: cualquier entendido en Pratchett desaconseja empezar por este libro, no debe ser lo mejor de su obra, y además yo tengo un problemilla con la literatura humorística. Y es que no me hace gracia. Supongo que la obra de Pratchett tiene más capas y distintas lecturas, pero la parte de humor, desde luego no es para mí. Y si bien el primer tercio del libro se lee con gusto, los dos siguientes ya no. De hecho, acabar el tercero me ha costado un gran empeño y mes y medio de sanción en la biblioteca.
Exclusivamente para fans.

Y esto ha sido todo en 2018. Poco más de un librito al mes. A ver si 2019 se me da mejor.

martes, 2 de enero de 2018

Lo que he leído en 2017

Después de un par de años sin resumen de lecturas, aquí viene el de 2017:


Continuación o precuela de La verdad sobre el caso Harry Quebert, o mejor, ninguna de las dos. Ambas novelas comparten protagonista, pero nada más. En ninguna de ellas se hace referencia a los hechos narrados en la otra, lo que es extraño en tanto que las dos se estructuran con los mismos saltos temporales. Me ha gustado bastante menos esta especie de segunda parte. Desde el principio se nos habla de el Drama, algo que ocurrirá al final de la novela, a modo de cebo. Y no me gusta, me parece tramposo, un truco barato. Aparte de esto, que me sacaba de la historia desde el principio, el libro atrapa, igual que Harry Quebert. 
Quizá no me haya gustado tanto por ser menos novela negra y más drama vital de  los personajes.


Primera parte de una trilogía protagonizada por Publio Cornelio Escipión, al que por lo visto, en la segunda o tercera parte empezarán a llamar Africanus; en esta primera parte, este romano ni siquiera ha pisado África. Me ha recordado mucho, sobre todo al principio, a una novela de fantasía, espada y brujería o falsa edad media, como queráis llamar a ese género. Legionarios, trirremes, viajes a caballo, batallas a espada... todo eso. 
En general me ha gustado, aunque no sé si lo suficiente como para leerme los dos siguientes.


La novela de la tuitera @Barbijaputa. Lo he leído en papel, es un regalo que alguien le hizo a otra persona que amablemente me lo ha prestado (sin haber sido capaz de leerlo previamente). Y, pues... en fin... qué coñazo de libro, ¿no? Es una novelita de amor y desamor, salpicada con los episodios convenientes para poder incluir un poco de proselitismo feminista. Que eso no es malo en sí mismo, pero es que el resultado acaba siendo aburrido. No obstante, he sido capaz de leerlo hasta el final, o sea, que podría ser peor.
Me lo hubiera ahorrado y no perdía nada.


Voy a salir de casa y recuerdo que no tengo nada que leer, así que rebusco un poco y cojo lo primero (o lo segundo) que encuentro.Así es como he vuelto a leer este librito de El Barco de Vapor, en cuya primera página, con la letra de mi madre, pone
Pablo
Reyes 1989
Y el caso es que no recordaba nada de él, más allá de haberlo leído en su día. Así que me ha gustado leerlo de nuevo. No es ninguna maravilla, pero después del de Barbicoñazo dan ganas de darle el Nobel a su autor. No llega a las 200 páginas; se supone que es para mayores de 12 años, en Reyes del 89 yo tenía 13, pero creo que se puede leer con 10 tranquilamente.
Así que para un apaño está muy bien.

5- Morbo gótico, de  Ana Ballabriga  y David Zaplana.

No sé muy bien cómo llegó este libro a mi ordenador. Recordaba que una de mis hermanas lo había leído, y lo metí en el libro, un poco por a ver qué tal. Y al principio no me gustó nada, y pensé que había sido un error y que me iba a costar acabar con él. No sé muy bien  por qué; es cierto que tiene un detalle que me resulta molesto, eso de no poner guiones en los diálogos, pero había algo más que no puedo identificar. Esto me duró, aproximadamente, el primer tercio. Luego ya le cogí el gusto, me acostumbré a los diálogos sin guiones, y hasta el final. 
No obstante, no sé si leería una segunda parte.

6- El desorden que dejas, de Carlos Montero.

Segunda  novela negra del año. En general me ha gustado bastante, y aunque le cuesta arrancar, engancharme le ha llevado menos que a Morbo gótico. Más o menos empezando el final de la novela llega un punto en que, por un lado, no puedo dejar de leer, pero por otro lado la trama, o más bien algún personaje, me está decepcionando. Una cosa que no me gusta de este tipo de novelas es que, muy frecuentemente, algún personaje tiene superpoderes. Es decir, lo mismo te encuentras con una hacker (¿ha dicho ya la RAE que hay que escribir jáquer?), que un tipo que no puede sentir dolor, o una investigadora con memoria fotográfica, o que nunca olvida una cara, o un asesino con personalidad múltiple... Aquí hay un poquito de eso. Y no me ha gustado. Y tampoco me gusta la forma en que los personajes ocultan información: ese rollo de "te contaría esto ahora, pero si lo hago me quedo sin novela", que se gastan un par de personajes.
A pesar de todo ello, no podía parar de leer; tan mala no será.

7- Los crímenes del abecedario, de Esteban Navarro.

Segimos con novela negra. Escogí esta novela tras leer un comentario (solo un poco) negativo en twitter. Este comentario, creo recordar, criticaba únicamente la construcción de los personajes. Yo añadiré que, además de personajes demasiado arquetípicos, están dibujados malamente y la novela un poco mal escrita, especialmente al principio. A pesar de esto, la historia está más o menos bien construída, y el previsible final tiene buen ritmo y se deja leer con gusto.
Sin ser un castigo, tampoco merece mucho la pena.

8- Las legiones malditas, de Santiago Posteguillo.

Pues al final me he animado a leer la segunda novela de la trilogía, y me alegro un montón. Aquí todo es más que en la primera parte: más páginas, más batallas, más política, más traiciones, (mucha) más sangre, más elefantes... Si tengo que decir algo negativo, no me ha gustado el asunto del nombre de Netikerty, pero es muy poca cosa para las más de ochocientas páginas que tiene el libro. Así que me tendré que leer el tercero en algún momento.
Por Castor y Pólux, leedlo.

9- Donde los escorpiones, de Lorenzo Silva.

No sé cuántas novelas hay de Bevilacqua. Yo sólo he leído esta y El alquimista impaciente. La segunda, si no recuerdo mal, me gustó. Esta me ha encantado. La trama en sí misma no es nada del otro mundo; es probablemente la descripción del universo cerrado de la base militar lo mejor del libro. También, he de confesar, me gusta el lenguaje rebuscado que emplean tanto el narrador como el protagonista.
Que está muy bien, vaya.

10- La viuda, de Fiona Barton.

Empecé a leerlo y pensé "vaya, siempre me pasa lo mismo: al principio no me gusta, luego me engancha y al final me encanta". Pero no. Al principio me costó un poco, y tanto la viuda como la periodista me desagradaron, especialmente la viuda. Sí es cierto que luego me enganchó, y me gustó el inspector, pero el final no me gustó nada, me dejó frío del todo. Y ya está, no puedo decir mucho más.
Ni fu ni fa.

11- Perdida, de Gillian Flynn

Pues, como siempre, al principio no me gustó. Lo cierto es que tardé bastante en cogerle el punto. Los protagonistas me cayeron bastante mal, la historia en sí misma tampoco me hacía mucha gracia y había algo en la forma en que está escrito que me tiraba para atrás. De hecho, me costó más de lo habitual engancharme... pero cuando me enganché, fue a tope. No empaticé en ningún momento con los protagonistas, menudo par de cretinos, pero la trama, el ahora qué va a pasar, me agarró con fuerza. Una lástima, eso sí, el final es muy decepcionante.
El horror. Es la tercera parte de la trilogía de Escipión, y es, con diferencia, la más larga y más peor. Un sufrimiento. Por si esto fuera poco, tarda infinito en acabar. Escipión se muere, y la novela no. Todavía hay que atar cabos y cerrar tramas que, en realidad, (a mí) no (me) interesan ni un poquito. Es que no puedo decir nada bueno de este ladrillo.
No lo toquéis ni con un palo.

13- La sonrisa de Madrid (El olivar de Atocha I), de Salvador Maldonado.

Limpiando el trastero de casa de mis padres, en una caja con otro montón de libros, apareció este. M. Teresa. Reyes 1989, pone, en la primera página, la letra de mi madre. Recuerdo que ella me contó, al leerlo, que le gustaba porque la autora era amiga suya, y cosas que aparecen en la novela se las había contado en su momento. Así que cómo no iba a leerlo. 
En cuanto al libro en sí mismo, pues está bien. No es que me haya enganchado a tope, pero se lee fácil, es muchísimo más entretenido que La traición de Roma, lo cual se agradece, pero tampoco vuelve loco. Destacan, a mi juicio, los diálogos, ágiles y carcas (la acción transcurre en el cambio de siglo, del XIX al XX). Algo había en ellos que me llevaba a Fortunata y Jacinta.
De momento, interesante. Habrá que leer los dos siguientes.

14- Manual para señoras de la limpieza, de Lucia Berlin.

Pues bueno. Este libro tiene un problema: es una colección de cuentos. Y no me gustan los libros de cuentos. Así que empezamos mal. Por lo visto son en buena parte autobiográficos, y Lucia tuvo una vida ajetreada, de aquí para allá en el continente americano, parando de vez en cuando a bajarse una botella de Jim Beam. Así que los cuentos se desarrollan en Chile, México o Estados Unidos, y el alcohol está siempre presente ahí. 
Me lo podría haber ahorrado.

15- Todo esto te daré, de Dolores Redondo.

Estupendo, la verdad. Después de tres libros que, en el mejor de los casos, ni fu ni fa, es maravilloso que uno te atrape. Tiene un pequeño inconveniente, para mi gusto, que ya tenían los de la trilogía de Baztán, aunque me da la impresión de que en este se da mucho menos: las largas parrafadas describiendo los sentimientos de los personajes, que a veces a mí se me hacen incomprensibles. Debo ser un poco insensible, qué le voy a hacer. Aparte de eso, y de que quizá hay demasiados muertos, me ha gustado mucho.
Muy recomendable.

16- El fabricante de lluvia, de William Camus.

Llevaba todo el curso buscando este libro para dárselo a leer a mi hijo mayor. Al final lo encontré y me lo leí yo, claro. Tenía un estupendo recuerdo de él. Me gustó muchísimo, hace treinta años. Es el primero de una serie de cuatro o cinco, pero está muy por encima de los demás. Releído con más de cuarenta años no es tan impactante, claro, pero tampoco está mal.
Leedlo, cuanto antes mejor. Y que lo lean vuestros hijos.

17- La brigada de Anne Capestan, de Sophie Henaff.

Pues bien. Una novela negra, o más bien gris oscuro, con sus toques de humor francés (que se caracteriza por no hacer mucha gracia), pero entretenida y que se lee rápido y bien. No puedo decir mucho más de ella, la verdad. Parece ser que se publicará una segunda parte y sí, me gustaría leerla. 

18- Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James.

Bueno, pues me da un poquito de vergüenza, pero sí, me he leído esto. Y, la verdad, como pornografía está más o menos bien, pero nada más. Tiene algunos párrafos rarunos y expresiones extrañas, que no sé si es que están mal escritos o mal traducidos, y la trama es de telefilme para la siesta del fin de semana. Es un poco como ver tetas y culos en Antena 3 un sábado a las cinco de la tarde.
Nos queda "uau", "nena", "exquisito", y "poner los ojos en blanco".

19- La estrella del diablo, de Jo Nesbo.

Después de las sombras, y de dos libros que he intentado leer pero he abandonado, me ha parecido una maravilla. Es el quinto volumen de las aventuras de Harry Hole, serie de la que me he saltado los volúmenes uno y dos, pero no es necesario haberlos leído. Novela negra, con su misterio misterioso y su malo malísimo. Lo único que no me gusta es esa parte en la que el malo explica lo que ha hecho y por qué; está bien traído, pero es un recurso agotado, creo yo. 
Merece la pena.

Pues esto ha sido todo. No está mal, 19 libros, aunque hay dos que son novelitas infantiles que se leen en un ratito. A pesar de eso, creo que este año he leído bastante (para lo que suelo leer yo). El año que viene, más.

lunes, 5 de enero de 2015

Lo que he leído en 2014

En vista del éxito del año pasado, repito:

1- Bajo el hielo, de Bernard Minier.

Una recomendación de mi dealer habitual. Y me ha gustado mucho. Es una novela negra francesa, muy francesa: no sé muy bien qué tiene, pero en momentos me recordaba al Maigret de Simenon. Muy bien construida, según avanza la historia va enganchando, y el último tercio prácticamente no puedes parar de leer.
Muy recomendable.

2- Canadá, deRichard Ford.

Alguien me enseñó el libro diciéndome: "tiene la mejor frase inicial de una novela que he leído en mi vida". En esa frase inicial dice algo así como "primero contaré lo del atraco, y luego todo lo demás". Mentira podrida: tarda más de cien páginas en contar el atraco de las narices, una cuarta parte del libro. Y cuenta las cosas como si no estuviera contando nada, como si fuera una permanente descripción de cómo eran las cosas en aquel tiempo. Es cierto que en algunos momentos se pone interesante y pasan cosas, pero la mayor parte de la novela es un ladrillo repleto de sentimientos y sensaciones que tiene un chaval de quince años que aburre a las ovejas. O al menos a mí. A punto estuve de dejarlo en la página 50. Y en la 90. y en la 180. y en la 215. Y luego ya seguí porque ya que me había leído más de la mitad...
No debería haberlo leído.

3- La princesa prometida, de William Goldman.

Otro libro que he leído en voz alta. Gran error. Es un cuento de aventuras, sí, pero tiene una primera parte en la que el autor habla de sí mismo y sus circunstancias, y hace comentarios acerca de su mujer y la relación que mantiene con ella, y sobre una chica que nada en la piscina, que no me sentí cómodo leyendo en voz alta a un niño de siete años. Pasada esta primera parte, entramos en el cuento de aventuras propiamente dicho, que es terriblemente machista: el único personaje principal femenino tiene la única virtud de ser la mujer más guapa del mundo (literalmente). Aparte de eso es un poco inaguantable. Por otro lado, la narración del cuento está interrumpida a ratos por vivencias del autor que, como la primera parte, no son exactamente cuentos infantiles. Ojo, que el libro está muy bien, pero para lectores mayores de catorce o quince años. 
Además, la versión que me descargué (y esto es lo malo de no comprar las cosas) venía con una especie de segunda parte que ni es para niños ni tiene mucho sentido ni añade nada que mejore la novela original. Creo, porque igual resulta que la novela original es así desde el principio y yo no recordaba para nada esa última parte de cuando lo leí hace veinte años. 
Leedlo si sois adultos.

4- Marvel Comics (la historia jamás contada), de Sean Howe.

Un minucioso repaso a la historia de Marvel. Me ha gustado, es ameno y se lee en seguida, pero supongo que si no eres un poco marvelmaníaco no tiene mucho interés. Tampoco puedo decir mucho más.
Para frikis y fanboys.

5- El guardián invisible, de Dolores Redondo.

Una novela negra que me ha gustado mucho. Casi muchísimo. Me ha sobrado [ESPOILER] un poco el elemento fantástico, entre otras cosas porque creo que aparece tarde. Si es una novela fantástica, vale, pero la primera mitad es absolutamente pegada a la realidad, y de repente lo mitológico no es mitológico... No sé, no me gusta. [/ESPOILER] Por lo demás, muy bien. 
Estoy deseando empezar la segunda.
.
6- Y por fin, el silencio, de Alicia G. García.

Otra novela negra. Lo peor de todo ha sido leerla justo después de la anterior, porque coinciden varias cosas: ambas protagonistas son mujeres, policías, y arrastran historias familiares. Así que ha habido momentos en que me despistaba en la lectura y mezclaba cosas con el guardián invisible. Y no sé si ha sido por esto, o por conocer a la autora personalmente, o porque el libro es así, pero me ha dado la impresión de que hay unos cuantos momentos en que la narración es un poco confusa. 
Entretenido, nada más.

7- Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins.

Bueno, pues la novela que dio pie a la famosa película. Con esos antecedentes la verdad es que no me esperaba nada del otro mundo, y sin embargo me ha gustado bastante. Tiene un par de cosas que chirrían un poco, como esos pájaros espía en un mundo donde la tecnología hace aparecer y desaparecer aerodeslizadores en el cielo, pero por lo demás está bien. 
Tampoco es que me haya dejado loco de ganas de leer el siguiente.

8- Petirrojo, de Jo Nesbø.

Pues otra novela negra, se ve que me estoy aficionando al género. Esta vez es noruega, y además de su cadáver, sus policías y sus misterios, la historia tiene un poco de la Segunda Guerra Mundial y sus nazis, sus resistencias y sus traiciones. 
O sea, que muy bien.

9- El Círculo, de Bernard Minier.

Segunda parte o continuación de Bajo el hielo, al principio se me ha hecho un poco difícil. Pensé que tanta novela negra se me estaría atragantando, pero luego no: entras en la historia y quieres más, y más, y seguir leyendo. A pesar de eso, esta segunda parte me ha gustado un poco menos que la anterior, y me habría gustado más protagonismo de Samira y Espérandieu, que aquí participan mucho menos que en la primera parte. 
Casi tan recomendable como la primera parte.

10- (Cosas que le pasan a...) Una madre sin superpoderes, de Ana Ribera García-Rubio.

Es el libro que ha escrito @molinos1282, la del blog Cosas que (me) pasan, y claro, es como el blog. Después de la decepción que me llevé el año pasado con el libro de Ana Milán me esperaba algo parecido, pero no: es bastante mejor. Lo que pasa es que el texto está sacado en su mayoría del blog, corregido y aumentado, y lo que ha quedado... pues es como leerse el blog. Que es un blog muy bueno, cierto, pero es que no es lo mismo un blog que un libro. Y aunque me lo he leído más o menos rápido y con gusto, no es como los libros buenos buenos, que son los que no quieres cerrar nunca y no ves la hora de abrirlos de nuevo. Con este no pasa. 
Está bien, pero mejor te lees el blog.

11- Pasado perfecto, de Leonardo Padura.

Probablemente sea el libro que menos me haya gustado este año. También es novela negra, y transcurre en Cuba alrededor de 1990. Y supongo que el ser una novela cubana es uno de los inconvenientes: yo iba leyendo tranquilamente en modo "normal", y de repente una expresión o algo me hacía cambiar a modo "cubano". Y leer impostando el acento es muy incómodo. Aparte de eso, la historia tampoco es que me atrapara demasiado.
Prescindible.

11 bis - El beso de la sirena negra, de Jesús Ferrero.

No lo cuento del todo porque no me lo he acabado. No me gusta dejar libros a medias, pero menos me gustaba leer esto. Así que lo he dejado.
Una puta mierda.

12 - 20 polvos, de Rafael Fernández.

De este libro ya hablé aquí.

13 - Los desorientados, de Amin Maalouf.

Me ha pasado una cosa muy rara con este libro. Por un lado, mientras lo leía estaba interesado en él. De hecho, es la primera vez que me dan ganas de subrayar un libro. Un par de veces, además. Pero en cuanto cerraba el libro, nada. No tenía ningún interés por seguir leyendo. Así que me ha costado un poco terminar con él. Por otro lado, el final no me ha gustado nada.
No es para mí.


14 - El gato, de Georges Simenon.

Saqué este libro de la biblioteca (mi lector electrónico ha muerto) pensando que sería otra novela de (¿el inspector, comisario, detective?) Maigret. Me equivoqué. Nada que ver. Lo cierto es que la primera parte es interesantísima, pero poco a poco va decayendo y al final es... Pues no sé. Poco interesante. 
Meh.

Y bueno... esto es un poco embarazoso. Resulta que recuerdo haber leído Némesis, de Jo Nesbø, pero no lo apunté en su momento... así que ahora no puedo decir nada al respecto. Pero en total han sido quince libros leídos este año, tres más que el anterior, si no recuerdo mal.

sábado, 4 de enero de 2014

Lo que he leído en 2013

Siguiendo el ejemplo de insignes blogueros como Bich, Molinos o el tito Rinze (que ya no, pero antes sí lo hacía), voy a dejaros unas breves reseñas de lo leído a lo largo de este año. Claro que ellas hacen listas como estas cada mes, pero yo no leo tanto. Así que una al año, para empezar, no está mal. Allá vamos:

1- Misión Olvido, de María Dueñas.

Venía dentro del libro electrónico que me trajeron los Reyes. Los Magos, digo, porque los Borbones todavía no me han traído nada. Venía también el primero de las sombras de Grey, pero no me apetecía leerlo (de hecho, tenía tan pocas ganas de leerlo que lo borré). Al principió me pareció que no me iba a gustar nada. Afortunadamente, no fue así. Me recordó, mientras lo leía, a Almudena Grandes, más que nada por tratar dos historias a la vez, una antigua y otra moderna, y como con la Grandes, me gustó más la antigua.
Total, que si lo tenéis por ahí a mano, lo leáis, coño.

2- Choque de reyes, de George R. R. Martin.

Con estos libros, con tanto personaje, me pasa una cosa: se me olvida quién es quién. Así que al principio me dio un poco de pereza, pero al segundo capítulo ya estaba enganchado como a la drogaína. Es una pena haber visto la serie antes de leer los libros, porque ahora me da igual la descripción que haga el autor de los personajes, la representación mental que me hago de ellos es la de los actores.
En cualquier caso, mola mucho.

3- Sexo en Milán, de Ana Milán.

A mí lo que me pasa es que soy muy crédulo. La autora (@_ANAMILAN_ en twitter) retuitea las alabanzas a su obra que le llegan y yo, como soy tonto, me lo creo todo. Así que muy decepcionado: me esperaba un festival del humor, una cosa así como superdivertida, y nada de nada. En realidad, es una obra colectiva: un montón de famosos aportan recetas y anécdotas, con más o menos gracia, y Ana Milán hace de hilo conductor.
Que no.

4- Tormenta de espadas, de George R. R. Martin.

Me sigue pasando lo mismo: me pierdo con tanto personaje. Habla de unos y otros y yo no sé si un personaje determinado aparece por primera vez o es un "secundario" del que debería acordarme. Aparte de esto, tiene un tramo en la primera mitad que me ha costado, me invadía la pereza y Daenerys de la Tormenta me resultaba terriblemente cansina. Luego se anima, vuelve a ser lo que era y a molar mucho.
Jon, Arya y Tyrion, mis preferidos, sin duda.


5- Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain.

Tenía ganas de leer un clásico, y entre tomo y tomo de Canción de Hielo y Fuego me he puesto con esto. La verdad es que me ha costado. No es que me supiera la historia (al empezar solo recordaba el episodio en el que pintan la valla, y eso es de lo primerito), no sé si es que el texto es antiguo, o la traducción, o qué, pero me he tenido que esforzar durante gran parte del libro, que es una birria de menos de 200 páginas. Tenía intención de continuar con Huckelberry Finn, pero no sé si animarme con ello.

6- Festín de cuervos, de George R. R. Martin.

Y ya van cuatro de la saga. Saga que empieza a hacérseme larga, la verdad. He echado de menos a muchos personajes, y he acabado hasta las narices de los que sí aparecen. Por otro lado, si ya me pierdo con los personajes, no os quiero decir con la geografía: y en este libro se descubren un montón de exóticos lugares nuevos Me cuesta ubicar Ciudad Real en un mapa de España, como para hacerme una idea de dónde quedan el Rejo o Antigua.

7- Danza de dragones, de George R. R. Martin.

Por fin, el quinto. Ahora podré descansar hasta que se publique el sexto. Ha sido un poco tortura por leer una traducción pirata, llevada a cabo por un colectivo de traductores voluntarios con más voluntad que conocimiento. Un error que no volveré a cometer: merece la pena esperar a una traducción en condiciones. En cuanto a la historia, básicamente pasa lo mismo que en el anterior tomo: aparecen todos los personajes a los que echaba de menos, y (casi) no aparecen los demás. El problema de los lugares exóticos es igual, pero peor, y básicamente avanzar en la lectura ha sido un sufrimiento hasta los últimos capítulos. Eso sí, ¡qué últimos capítulos!

8- Intemperie, de Jesús Carrasco.

Es corto: 132 páginas. Pero es intenso, muy intenso, y aún así la historia te atrapa, y además cuenta con una gran riqueza léxica. Todo lo contrario a la saga de Canción de Fuego y Hielo: frente a los miles de páginas de aquella, poco más de cien; frente a la gran cantidad de personajes de George R. R. Martin, poco más de dos; no es una traducción, sino una obra en español, en la que las palabras parecen haber sido escogidas una a una. Me ha encantado, probablemente lo mejor del año. Una maravilla.

9- Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri.

Aquí mi dealer me ha fallado. Es una colección de cuentos que tienen en común que los personajes son bengalíes en Estados Unidos, y tratan básicamente de las relaciones personales, los sentimientos y el choque cultural. Pues mira: yo ya tengo sentimientos y relaciones personales, a Dios gracias; y para choque cultural el que tengo con mi señora, que ella es asturiana y yo madrileño. Algunos de los cuentos son continuación de otros, pero no todos. No es que sea un ladrillo, pero tampoco me pasaba nada por perdérmelo.

10- La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker.

Atrapado. Así me quedé nada mas empezar el libro. Tiene algo que me ha forzado a leer deprisa, y lo he devorado en seguida. En conjunto es una novela estupenda, aunque tiene algún escollo narrativo que me recuerda al "Clan Ya-Ya" (una peli de Sandra Bullock peor que prescindible). Pero salvo ese recurso barato para mantener la tensión me ha encantado.

11- El hobbit, de J. R. R. Tolkien.

Es la tercera vez que lo leo, por lo menos, aunque es la primera que lo hago en voz alta. Un experimento para entretener a los niños mientras cenan. Creo que ha salido bien. En cuanto al libro, ya sabéis: un cuento de trescientas páginas que no tiene nada que ver con su ladrillera continuación. Muy entretenido.

12- Los que se echaron al monte, de Isidro Cicero.

Un compromiso. Me lo regalaron de despedida en el trabajo. Al dármelo me dijeron que pensaban que me interesaría, porque me gustan el rollo folkie, la historia, el costumbrismo y esas cosas. Y de eso, la verdad, tiene poco. Da un repaso a los maquis del occidente cántabro y los Picos de Europa, centrándose en Juanín y Bedoya. Absolutamente prescindible.

Y ya. Doce meses, doce libros. Es poco, aunque sea mucho más que el año anterior. Espero que este 2014 me cunda más. De lo que he leído, os recomiendo Misión Olvido, Intemperie y La verdad sobre el caso Harry Quebert.

viernes, 8 de marzo de 2013

Actividades extra escolares

Hace alrededor de dos meses empecé a llevar a mis hijos a una actividad extra escolar  Encajaba bien en la agenda, solo nos quedaba una hora muerta, y pensé que sería buena idea pasar ese rato en la biblioteca con ellos. El primer día llegamos a la biblioteca, y no podemos entrar en la sala infantil porque se está desarrollando una actividad de animación a la lectura: cuenta cuentos. Me digo: vaya, qué mala suerte.

La semana siguiente volvemos, y nos encontramos con lo mismo. Mientras la bibliotecaria atiende una llamada telefónica, mis hijos miran a la cuenta cuentos desde el otro lado de la puerta de cristal. Evidentemente, viendo a la intérprete de lado, y sin oír el cuento, en seguida dejan de prestar atención y empiezan a comportarse como corresponde a personas de su edad. Yo, mientras, espero a que la bibliotecaria acabe de atender la llamada telefónica. Al poco, cuando los niños estaban jugando con una estantería en forma de cono, o más bien de abeto, situada al lado de la sala infantil y sin fijar al suelo, aparece otra bibliotecaria que me advierte de que mis hijos podrían estar en peligro jugando con esa estantería. Yo le respondo que en cuanto nos atiendan nos vamos. Y ella me da a entender que si estoy allí, lo estoy viendo y no hago nada, como ocurra una desgracia la biblioteca no se hará responsable. Yo le digo que sí, que vale. Y ella pasa mil de mí y de mi consulta.

Por fin la otra cuelga el teléfono, y por fin me entero de que los cuenta cuentos se celebran todas las semanas, el mismo día a la misma hora, y que yo lo habría sabido si hubiera consultado en internet o en los carteles informativos que hay a mi espalda. Yo me cabreo y le pregunto cómo poner una queja.
Así que la puse. Desgraciadamente no conservo el texto de mi queja, pero venía a exponer que me parece mal que, para promocionar la lectura entre los niños, se cierre la sala infantil de la biblioteca. Que lo importante es el préstamo de libros, y lo demás puede estar muy bien, pero es secundario.
Y ha tardado, pero por fin me ha llegado respuesta del Ayuntamiento. Copio y pego:


"Estimado Sr.:

Vista su reclamación por esta ocupada la sala infantil de la biblioteca de la Calzada por actividad de cuentacuentos y siguiendo las indicaciones de la Alcaldía, le comunico lo siguiente:

El cometido básico y fundamental de toda biblioteca pública es, tal y como usted mismo apunta, facilitar el acceso a los libros y a la lectura, ya sea para el estudio, la consulta o para el préstamo de cualquier tipo de documentos disponibles y por lo tanto ésta es también la función  principal de la Red Municipal de Bibliotecas.
Sin embargo, desde hace décadas, todos las organizaciones profesionales, tanto nacionales como internacionales  aconsejan la puesta en marcha de actividades de animación a la lectura que promuevan el acercamiento de los libros a sus lectores potenciales, haciendo especial hincapié en las destinadas a crear el hábito lector entre los más jóvenes.
Con este marco de referencia, y como respuesta además a una importante y contrastada demanda, que como servicio público estamos obligados a intentar satisfacer, la Red Municipal de Bibliotecas programa en todos sus puntos de servicio una serie de actividades de animación a la lectura tanto para el público infantil como adulto, teniendo siempre presente que se trata de un servicio complementario (alrededor del 1,6 % del número total de horas de apertura de cada una de las bibliotecas).
Por otra parte en todas las bibliotecas y en la web de las bibliotecas municipales (http://bibliotecas.gijon.es/) se pueden consultar los calendarios de estas actividades, para  información general, no solo para usuarios interesados, sino también para aquellos que quieren evitar coincidencias no deseadas.
Lamentando sinceramente la contrariedad que pudo causarle a usted y a sus hijos no poder utilizar la sala infantil en el momento de su elección, esperamos acepte las explicaciones intentando evitar así que se vuelvan a repetir este tipo de incidencias.

Agradecemos su confianza y dejamos constancia de su reclamación registrada con el núm. 2XXXXXXXX9 que junto con las de otros ciudadanos, nos ayuda en nuestro objetivo de conseguir una mayor calidad en los servicios que prestamos.
Lo que le comunico a los efectos prevenidos en el art. 126.3 del Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Pleno del Ayuntamiento de Gijón/Xixón."

Pues me parece mal.
La biblioteca de La Calzada está en un Centro Municipal Integrado, que es un edificio muy grande en el que hay muchas aulas. Siempre hay al menos una vacía: los cuenta cuentos se pueden realizar fuera de la biblioteca.
Y ahora resulta que, antes de ir a la biblioteca, tienes que consultar si estará disponible o no. Por que puede ser que esté abierta, pero no puedas usarla por no haber consultado antes en internet o en los puñeteros carteles de la propia biblioteca.

A ver, que es cierto que me cabreo porque me chafan el plan, porque si hace buen tiempo echamos esa hora en el parque, pero si llueve (y en Gijón a veces llueve), nos tenemos que quedar en la entrada del Centro Municipal Integrado haciendo nada (no toques, no corras, no grites...) esperando que llegue la hora de subir al cuarto piso. Pero eso no quita que me parezca mal que cierren la sala infantil de la biblioteca. Que te avisen de que la culpa será tuya si se cae la estantería que ellos han colocado mal. Y otras cosas que han ocurrido antes, como que te echen de la biblioteca si vas a estudiar, porque para eso hay un aula de estudio más arriba.